(AP)
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El escándalo por el caso de la en "puede deberse a una normativa europea que obligó el año pasado a modificar la legislación británica y que empujó a la industria cárnica británica a buscar proveedores en el extranjero", afirmó Mark Woolfe, quien dirigió por una década , el programa de control de la agencia de regulación de alimentos británica.

Woolfe se refiere al cambio que efectuó la Comisión Europea en 2012, en el que prohibió que la carne recuperada del hueso mediante una técnica de extracción conocida como desinewed meat sea etiquetada como carne envasada. Esta técnica permitía producir a bajo costo toneladas de hamburguesas, salchichas y otros productos.

Woolfe explicó al diario español que la industria alimentaria tuvo muy poco tiempo para adaptarse a la nueva normativa. "El Gobierno británico no discutió la decisión de la Comisión Europea, sino que la aceptó enseguida, lo que me parece una vergüenza. Parece que los distribuidores cárnicos aún no han asimilado el cambio", señaló.

Por otro lado, el doctor Chris Smart, experto en alimentos del instituto de investigación alimentaria , lamentó que las pruebas que usualmente realiza la FSA se hayan reducido, pues esto provocará "otras crisis en los próximos años".

Un representante del de Reino Unido justificó la actuación del Gobierno. "No cumplir con el cambio de normativa habría implicado una consecuencia devastadora: la prohibición de las exportaciones de carne de Reino Unido a la UE. No es correcto afirmar que esto impulsó la contaminación subsiguiente de los productos cárnicos. En cualquier caso, no hay ninguna excusa para que alguien haya etiquetado mal a sabiendas", sostuvo el portavoz.

Pese a la actitud del representante británico, Walker acusa al Reino Unido de complacencia ante el escándalo de la carne de caballo. "No debemos permitir que esto se diluya sin tomar medidas para evitar que nos vuelva a pasar", añadió.