Defendió la validez de su nombramiento. (Reuters)
Defendió la validez de su nombramiento. (Reuters)

El nuevo presidente de Paraguay, , negó que en su país haya habido golpe de Estado, aunque admitió que su situación frente a la comunidad internacional "no es fácil".

"Acá no hay golpe, no hay quiebre institucional. Es una situación legal que la Constitución y las leyes de mi país permite para hacer un cambio cuando la situación se produce inviable", sostuvo durante su primera rueda de prensa frente a medios internacionales.

El nuevo mandatario paraguayo defendió así la legalidad del que se siguió contra el derrocado presidente , que terminó con la rápida destitución de su cargo tras considerársele culpable de las ocurridas durante un enfrentamiento entre policías y campesinos de este país.

De igual forma, el nuevo mandatario aseguró que "está tranquilo" y que su prioridad es "organizar la casa" para "tomar contacto con los países vecinos en su debido momento".

En la misma línea, el nuevo canciller paraguayo, José Félix Fernández, manifestó durante una entrevista en una emisora local que buscará recomponer las relaciones de su país con las naciones vecinas que reaccionaron negativamente tras la destitución de Lugo.

"Ratificamos ante la comunidad internacional el cumplimiento del ordenamiento jurídico constitucional. Respetamos muchísimo a los presidentes de nuestras naciones hermanas y vamos a tratar de conversar con ellos", subrayó.