Rodrigo Granda a la izquierda de la imagen. (AFP)
Rodrigo Granda a la izquierda de la imagen. (AFP)

El grupo subversivo de las FARC calificó hoy como "desafortunada" la decisión del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, de ordenar una ofensiva militar en el suroriente del país, en medio de los diálogos de paz de La Habana.

"Ha sido una cuestión desafortunada del presidente de la República. Uno no entiende cómo hablando de diálogos, hablando de paz, todo el aparato represivo, todas las fuerzas armadas de Colombia, todo el aparataje de muerte se incrementa", dijo a la prensa Rodrigo Granda, uno de los delegados de las FARC en las negociaciones de paz con el gobierno de Santos en Cuba, que buscan poner fin a un conflicto armado de casi medio siglo.

"Son 50,000 hombres más los que mandan allá, al comando sudoriental. Fíjese en este momento para la guerra en Colombia se están gastando 63,000 millones de pesos diarios (US$33.3 millones). Mejor poner esa plata y quemarla (…). Con eso se pudieran construir unas 100,000 escuelas en el país", agregó el dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Según medios colombianos, Santos ordenó el miércoles a las fuerzas armadas colombianas tratar de desmantelar los bloques sur y oriental de las FARC, dando prioridad a capturar o "dar de baja" (matar) a cinco jefes guerrilleros.

"Nosotros preferimos que hay que evitar las muertes, los inválidos, las víctimas, las viudas, pero obviamente la gente de las FARC tendrá que defenderse de estas operaciones militares", dijo Granda, quien expresó que las FARC están dispuestas a hacer un receso electoral o modificar, en acuerdo con el gobierno, la forma en que trabaja la mesa de diálogo en La Habana.

"Una pausa no haría mal, en condiciones bilaterales acordadas", expresó.

"Nosotros nunca nos cerramos a ninguna iniciativa que venga en bien de los diálogos siempre y cuando se traten con altura y en una forma bilateral", indicó Granda sobre la propuesta del presidente del Congreso colombiano, Juan Fernando Cristo, de que las negociaciones de paz sean continuas y no por ciclos con recesos, como han sido desde que partieron, en noviembre de 2012.

Granda afirmó, sin embargo, que el problema de fondo no son "los tiempos", sino los temas en discusión, que son "demasiado complejos".

"Unos diálogos de paz no es un partido de fútbol que se termina en 90 minutos 2-0 ganando Colombia, sino que es mucho más complejo porque los temas son de alto calado y van en la estrategia de lo que debe ser el país (…). Son dos visiones (diferentes), que no porque se embalen y se hagan reuniones permanentes puedan dar los resultados", dijo.

Hasta ahora ambas partes sólo han logrado acuerdo en el primero de los cinco puntos de la agenda, el tema agrario, causa de la disputa que condujo a la creación de las FARC en 1964.