Taylor escucha la lectura de su sentencia. (Reuters)
Taylor escucha la lectura de su sentencia. (Reuters)

El expresidente de fue declarado hoy culpable de haber instigado y colaborado en la comisión de crímenes de guerra y lesa humanidad, en una histórica sentencia emitida por un tribunal especial de la Naciones Unidas en relación con el conflicto en a fines de los años 90.

El juicio para el caso de Sierra Leona es el primero que la justicia internacional completa contra un ex jefe de Estado, en un proceso que se ha prolongado durante casi 5 años, entre la fase preliminar, de investigación, y la sentencia de este jueves.

El proceso adquirió mayor notoriedad en agosto de 2010, cuando la modelo británica prestó testimonio contra Taylor, tras asegurar que el exdictador le dio "piedras pequeñas y sucias", en referencia a los "diamantes de sangre" que recibió el ex jefe de Estado por la venta de armas a las milicias de Sierra Leona, y gracias a los cuales se financiaron otras guerras en África.

El testimonio de Campbell fue uno de los elementos decisivos para que la fiscal en el caso, Brenda Hollis, pueda terminar de tejer la estructura del expediente penal contra el expresidente liberiano, quien fue acusado cuando todavía ejercía en su cargo.

Vestido sobria y elegantemente de traje azul, camisa blanca y corbata roja, con barba canosa e impoluta, gafas y bigote muy cuidado, Charles Taylor (nacido en las afueras de Monrovia el 28 de enero de 1948) se mostró impasible durante la lectura de los cargos en su contra, que duró casi dos horas y media, a cargo del juez Lussick.

Según informaron fuentes del tribunal, el próximo 16 de mayo se celebrará una sesión especial en la localidad de Leidschendam, cerca de La Haya, donde se llevó a cabo el proceso por motivos de seguridad, para fijar cuál será la sentencia contra este ex "señor de la guerra", de 64 años, quien desde un primer momento se declaró "inocente" de todos los cargos en su contra.

Entre 1991 y 2001 la guerra civil en Sierra Leona le costó la vida a decenas de miles de personas. Algunos cálculos hablan de más de 120.000 muertos.