Papa Francisco homenajea a sacerdote asesinado por la mafia en Palermo

Conocido como "el primer mártir de la Cosa Nostra", Giuseppe Puglisi es conocido por haber sido asesinado hace 25 años por la mafia

Papa Francisco

El papa Francisco llegará sobre las 10:45 (hora local) a la capital siciliana donde celebrará una gran misa a última hora de la mañana. (Foto: AFP)

El papa Francisco llegará sobre las 10:45 (hora local) a la capital siciliana donde celebrará una gran misa a última hora de la mañana. (Foto: AFP)

Redacción Redacción

Palermo. El papa Francisco viaja este sábado a Palermo para rendir homenaje a un cura siciliano al que la mafia asesinó hace 25 años por intentar alejar del consumo de drogas a los jóvenes de un barrio pobre.

El pontífice llegará sobre las 10:45 (hora local) a la capital siciliana donde celebrará una gran misa a última hora de la mañana, y por la tarde acudirá a la parroquia del padre Giuseppe Puglisi antes de regresar a Roma.

El cura, apodado "el primer mártir de la Cosa Nostra", fue asesinado de un disparo en la nuca por orden de la mafia siciliana, el 15 de septiembre de 1993, el día de sus 56 años.

Llevaba dos años al frente de la parroquia del barrio de Brancaccio, en las afueras de Palermo, donde luchaba por que los jóvenes superaran su adicción a las drogas, levantando ampollas entre los padrinos de la zona.

"Os esperaba", dijo al parecer con una sonrisa, antes de ser ejecutado en la puerta de su humilde casa.

En 2012, Benedicto XVI lo reconoció como "mártir", asesinado por "odio a la fe"; y en mayo de 2013, "Don Pino" fue beatificado en Palermo en presencia de 40 obispos y 750 curas, así como de los entonces ministros italianos del Interior y de Justicia.

Su asesinato ocurrió cuando el país seguía conmocionado por los atentados que acababan de matar a los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.

Desde su elección, Francisco ha denunciado sin tapujos a los mafiosos, que suelen ser practicantes y ayudan económicamente a parroquias, incitando a los católicos a dejar de colaborar con ellos.

Antes de condenar este sábado en Palermo los actos de la Cosa Nostra, el papa argentino ya visitó otras dos regiones del sur controladas históricamente por importantes clanes mafiosos.

En la católica Nápoles, feudo de la Camorra, denunció en 2015 las organizaciones "que explotan y corrompen a los jóvenes, los pobres y los necesitados".

"Así como un animal muerto apesta, la corrupción apesta, la sociedad corrupta apesta, y un cristiano que hace entrar en él la corrupción apesta", declaró entonces en el barrio pobre de Scampia, un bastión de la Camorra, tras recorrer la ciudad en el papamóvil descubierto.

- Excomulgar a los mafiosos -

En Calabria, 10 meses antes, había llamado a los católicos a "combatir" a la ultrapoderosa 'Ndrangheta. "Quienes eligieron en su vida ese camino del mal, como los mafiosos, no están en comunión con Dios, están excomulgados", dijo entonces, provocando los aplausos de unas 100.000 personas.

La excomunión es la pena más dura que puede infligir la Iglesia católica a sus miembros. Obispos locales ya excomulgaron a mafiosos en el pasado, pero el Vaticano se plantea elaborar un documento jurídico de valor universal para excomulgar a los miembros de organizaciones criminales, sea cual sea su país de origen.

El papa ha denunciado varias veces el "poder y el dinero ensangrentados" de los mafiosos y los ha instado a "cambiar de vida, a dejar de hacer el mal y a convertirse".

Francisco retomaba así el mensaje de Juan Pablo II que, durante una visita a la ciudad siciliana de Agrigento en mayo de 1993, pidió a los mafiosos de la Cosa Nostra que se convirtieran. Los padrinos sicilianos respondieron dos meses después con atentados contra dos iglesias romanas.

Las relaciones entre la Iglesia y el crimen organizado en Italia han sido a menudo ambiguas, con procesiones patrocinadas por mafiosos, intentos de influenciar a ciertos prelados, desvíos de fondos de instituciones y obras caritativas, compra de bienes inmobiliarios del Vaticano, etc.

En el sur de Italia, las procesiones religiosas aún se detienen a veces ante la casa de los jefes de clanes locales, pero esas prácticas se denuncian cada vez más.

A primeros de 2017, el obispo de Monreale, cerca de Palermo, se indignó al enterarse de que el hijo de Totò Riina, el capo más sanguinario de la Cosa Nostra, fallecido en noviembre de 2017, pudo aprovechar su libertad condicional para participar en un bautizo católico como padrino.

A finales de 2016, un cura de la región sureña de Apulia, que quería celebrar una misa en memoria de un jefe de la 'Ndrangheta asesinado en Quebec, suscitó la cólera del alcalde, el arzobispo y de sus propios parroquianos.

Fuente. AFP

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