Belgrado. [AFP]. Los votaron este domingo en elecciones legislativas boicoteadas por parte de la oposición, por lo que deberían consolidar al partido del presidente Aleksandar Vucic, quien salió reforzado por la crisis del coronavirus.

Estas primeras elecciones nacionales en Europa después de la pandemia se realizan a la sombra de la poderosa figura presidencial. Vucic no se presenta, pero su nombre aparece en las papeletas de voto como presidente del Partido Serbio del Progreso (SNS, centro derecha), en el poder desde hace ocho años.

Los comicios parlamentarios en Serbia, programados inicialmente para el 19 de abril, acabaron aplazados por la declaración mundial de emergencia por la pandemia de coronavirus. Dado que la enfermedad todavía sigue propagándose -Serbia registra ya unos 12.800 casos y 260 fallecidos- durante la votación se controló el aforo y el distanciamiento social en los colegios, donde será obligatorio el uso de mascarillas.

Las urnas cerraron a las 18:00 (GMT) y los primeros resultados se esperan horas después. La participación bajó pero no de manera dramática. A una hora del cierre de las urnas la tasa de participación era estimada en 45% por la ONG independiente CRTA, o sea siete puntos menos que en las legislativas de 2016.

Según encuestas recientes, el SNS obtendría más de 50% de los votos frente a una oposición minada por las disensiones.

Los partidos de la oposición que boicotean las legislativas justifican su decisión en la imposibilidad de realizar elecciones libres por la distorsión del paisaje mediático y democrático.

MIRA Brasil supera los 50.000 muertos por COVID-19

“El boicot no es productivo ya que el país está a la deriva. Tengo a mi favorito, espero un cambio (...) estoy cansado de esperar días mejores”, dijo a la AFP Jelena Djikanovic, una economista de 39 años, justo después de votar.

Miodrag Protic, de 51 años, técnico, no está de acuerdo con el boicot. “Los partidos deben presentarnos sus programas y nosotros (electores) elegir”, dice.

Para Dobrica Veselinovic, joven militante del movimiento de oposición Ne Davimo Belgrade, es imposible hablar de elecciones en las condiciones actuales. “Si no hay ni siquiera una posibilidad teórica de competir entre ideas diferentes (...) no se puede hablar de elecciones”, dice este abstencionista a la AFP.

Pero la oposición, que lo único que tiene en común es su rechazo a Vucic, está minada por las disensiones. Los principales partidos boicotearon los comicios, pero una veintena de pequeñas formaciones se presentaron. Desigualdades

Según las encuestas de la agencia Faktor Plus, el SNS obtendría el 60% de los votos, por delante del Partido Socialista, en la coalición en el poder, con el 12%.

Según la Constitución, el presidente tiene un rol honorífico, pero Aleksandar Vucic es sin duda el que toma las decisiones. Tiene tanto control que el nombre del primer ministro, en caso de victoria, no ha sido anunciado. La propaganda electoral no lleva las siglas del SNS, sino que proclama: "Aleksandar Vucic para nuestros hijos".

Los analistas hablan de un “sistema autoritario competitivo”. “Hay competitividad pero los protagonistas no son iguales”, dice a la AFP Dusan Spasojevic, profesor de ciencias políticas en la universidad de Belgrado.

“El entorno mediático no es libre, las instituciones han dejado de ser independientes (...) Es difícil desafiar al gobierno en las urnas”, agrega Florian Bieber, especialista de los Balcanes.

Hoja de parra

El jefe del Estado, que fue dos veces primer ministro antes de llegar a la presidencia, denunció el boicot como una amenaza a la democracia y acusó a la oposición de utilizarla como una hoja de parra para esconder su impopularidad.

A los 50 años, el presidente es más popular que nunca, según los sondeos que muestran salió reforzado de la crisis sanitaria.

Aunque la epidemia crece lentamente tras el desconfinamiento, Serbia ha evitado, con unos 260 muertos, la catástrofe vivida en otros países.

Más allá de la gestión de la pandemia, el presidente, un antiguo ultranacionalista que ha hecho la elección táctica de acercarse a Occidente y a la Unión Europea, agrada a aquellos que le consideran cercano al pueblo.

El presidente ha apostado por los grandes proyectos de infraestructuras y ha prometido prácticamente duplicar el salario medio a 900 euros (unos 1.008 dólares) para 2025.

VIDEO RECOMENDADO

TE PUEDE INTERESAR