Científicos financiados por la aseguraron que las emitieron suficiente energía a la atmósfera superior de la Tierra como para poder abastecer cada domicilio de una ciudad como Nueva York durante dos años.

"Esta fue la mayor dosis de calor que hemos recibido de una tormenta solar desde el 2005", asegura Martin Mlynczak, del centro de investigación Langley de la NASA, según la página web del diario español .

La especialista estimó que dicho fenómeno, que obligó a desviar algunos vuelos sobre el por seguridad, "muestra cómo la actividad solar puede afectar directamente a nuestro planeta".

Los investigadores llegaron a esta conclusión tras conocer los datos de un instrumento llamado Saber, que está a bordo del satélite de la NASA.

El instrumento controla las emisiones de infrarrojo de la atmósfera superior de la Tierra, en particular del (CO2) y el , dos sustancias que juegan un papel clave en el balance de energía del aire a cientos de kilómetros sobre la superficie de nuestro planeta.