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Luego de la derrota de en los comicios presidenciales de Estados Unidos, alentada por un apoyo del 70% a por parte de la , el Partido Republicano intenta recuperar el terreno perdido y hoy presentó, junto a un senador demócrata, un "anteproyecto detallado" para reformar la política migratoria del país.

Sus planes incluyen un mecanismo para que las casi 11 millones de personas que viven ahora de manera irregular en EEUU obtengan la ciudadanía, proceso que no se llevará a cabo hasta que las fronteras del país estén seguras.

Solo entonces, aquellos que entraron en sin autorización "saldrán de las sombras, serán identificados biométricamente, comenzarán a pagar impuestos, pagarán una multa por la ley que violaron", dijo la republicana Lindsey Graham a la cadena CBS.

"No podrán quedarse a menos que aprendan nuestro idioma, y tendrán que regresar a fila antes de volverse ciudadanos. No pueden meterse a la fila, esto por consideración a las personas que lo están haciendo de la manera correcta, y puede llevar más de una década que obtengan su autorización de residencia (green card)", agregó.

TERRENO PERDIDOAsimismo, Graham admitió que el "tono y la retórica" que los republicanos utilizaron para discutir el tema de la inmigración en 2006 y 2007 "levantaron un muro entre el Partido Republicano y la comunidad hispana", causando que el apoyo latino cayera de 44% en 2004 a 27% en 2012.

"Esta es una combinación singular que debe entender el partido: es el sector demográfico de más rápido crecimiento en el país, y estamos perdiendo (sus) votos en cada elección. Una cosa es dispararse en el pie; simplemente no hay que volver a cargar el arma", afirmó.

Como se recuerda, el Partido Republicano apoyó la polémica , que criminalizaba a los ilegales y permite que se interrogue a las personas sobre su estado migratorio si se sospecha que están en el país ilegalmente.