El partió hoy de Irak, poniendo fin a casi nueve años de guerra que costaron la vida a cerca de 4,500 militares del país norteamericano y a decenas de miles de iraquíes.

La guerra iniciada en marzo del 2003, cuando los misiles cayeron sobre Bagdad para derrocar al entonces presidente , se cierra con una frágil democracia que aún lucha contra los insurgentes, afronta tensiones sectarias y el reto de definir su lugar en una región árabe en plena convulsión.

Unos 100 vehículos blindados que llevaban unos 500 soldados rodaron por el desierto del sur de desde su última base en plena noche hasta llegar a Kuwait.

Con el sonido de las bocinas, los últimos 25 camiones y tráileres que llevaban cruzaron la frontera en la madrugada de hoy. Sus tripulantes saludaron a otros soldados en el camino.

"No puedo esperar para llamar a mi esposa y a mis hijos para que sepan que estoy a salvo", dijo el sargento de primera clase Rodolfo Ruiz cuando la frontera estaba a la vista. Poco después, le dijo a sus hombres que la misión había terminado: "Hey chicos, lo lograron".

Para el presidente de EEUU, , la retirada supone cumplir su promesa electoral de devolver a los soldados a casa tras un conflicto heredado de su predecesor, . La guerra más impopular desde la de Vietnam y que ha manchado la reputación de esa nación en todo el mundo.

Sin embargo, para los iraquíes supone una sensación de soberanía atemperada por los temores persistentes a que su país pueda volver a hundirse en el tipo de violencia sectaria que casi provocó una guerra civil entre 2006 y 2007.

Más de 170 mil soldados en más de 500 bases estuvieron en Irak. Ayer, sábado, quedaban menos de 3 mil y solo una base, Adder, a unos 300 kilómetros al sur de Bagdad. Ahora solo permanecerán 150 en una misión de formación y cooperación en la embajada estadounidense en .