La suspendida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, solicita nuevas elecciones en su país (AFP).
La suspendida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, solicita nuevas elecciones en su país (AFP).

, la presidenta de que fue suspendida para afrontar un juicio político que podría llevar a su destitución que en su fase final, afirmó que el país requiere "una reforma política" y unas nuevas elecciones para superar el "desgaste" causado por el proceso en su contra impulsado por la oposición.

"No es posible tapar el sol con un dedo" y no percibir que "hubo un desgaste constitucional" provocado por el "juicio sin crimen" al que está sometida, manifestó a corresponsales extranjeros.

De acuerdo a Rousseff, "es un hecho" que el "nivel de estrés y desgaste" causado por el juicio político impone un nuevo "pacto democrático basado en el voto popular" y que obliga a anticipar las elecciones previstas para 2018, "respetando" el mandato que recibió en las urnas y reconociendo su "inocencia".

La propuesta de convocar a un referéndum para que la sociedad decida sobre unas nuevas elecciones fue incluida en una llamada "Carta a los Brasileños" que presentó esta semana, frente a la fase final del juicio político que comenzará el próximo 25 de agosto.

La mandataria insistió en que si es efectivamente destituida, el país estará frente a una "ruptura democrática", por lo que insistió en que es necesario consultar a los brasileños sobre su futuro y la posibilidad de adelantar las elecciones.

Dilma Rousseff aclaró que, como presidenta elegida en las urnas, ella debería estar al frente de ese proceso, que tendría que incluir además una reforma política, que tenga entre sus objetivos limitar el número de partidos políticos, que hoy supera la treintena.

Pide estar al frente

Asimismo, señaló que el juicio político iniciado en su contra se debe, en parte, a que sectores del "centro progresista" que la apoyaron se desplazaron "hacia la derecha" y promovieron el proceso "para imponer un programa de Gobierno que jamás sería aprobado" en las urnas y tiene como meta "desmantelar" las mejoras sociales registradas durante su gestión.

Dilma Rousseff está suspendida de sus funciones desde el pasado 12 de mayo para afrontar el juicio político por acusaciones de irregularidades en el manejo de los presupuestos y otras violaciones de las leyes que regulan el uso del dinero público.

Desde entonces, es sustituida por el vicepresidente Michel Temer, quien en caso de su destitución completará el mandato que vence el 1 de enero de 2019.