(Reuters)
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La presidenta de Brasil, , envió al Congreso una propuesta de reformas para que los políticos brasileños sean más representativos, en un intento por recuperar debido a las violentas protestas que han asolado al país en los últimos días.

Rousseff le pidió al Parlamento que para ver cuáles son los cambios al sistema político que quieren los brasileños.

Los índices de aprobación de Rousseff cayeron 27 puntos porcentuales en las últimas tres semanas, una muestra de que la reciente ola de protestas fue una importante amenaza a su intento de reelección el próximo año, de acuerdo a una encuesta dada a conocer el sábado por Datafolha.

Más de un millón de personas salieron a las calles en el punto máximo de las protestas el mes pasado para expresar su frustración con los pésimos sistemas de salud, educación y transportes públicos del país, el alto costo de vida y la indignación por los US$14,000 millones que Brasil va a gastar para organizar el Mundial de 2014.

Las protestas que paralizaron el país enviaron un claro mensaje a la clase política de que los brasileños quieren un Gobierno más efectivo y transparente, así como el fin de la corrupción.

Pese a que las manifestaciones apuntaban a todos los partidos políticos, la popularidad de Rousseff se vio muy golpeada, por lo que la líder insistió en llevar adelante una consulta popular.

El plebiscito también es un riesgo para la mandataria. El principal aliado del Partido de los Trabajadores, el , se resiste a la idea y preferiría que la reforma sea planeada en el Congreso, donde tiene el control.

"Esto podría ser un fiasco", dijo Andre Cesar, analista político en la consultora con sede en Brasilia Prospectiva Consultoría.

Algunos expertos creen que el plebiscito no es la manera de recuperar el terreno perdido. Desde su punto de vista, Rousseff debería enfocarse en luchar contra la inflación y recuperar el crecimiento en la economía del país, que ha estado estancado en los últimos dos años