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Autoridades francesas suspendieron a cuatro instructores deportivos musulmanes por cumplir con el ayuno propio del , mientras estaban a cargo de niños en un campamento de verano.

El ayuntamiento de justificó la decisión indicando que el contrato firmado con sancionados estipula que deben comer y beber de forma apropiada cuando están en el trabajo.

También recordó que tres años atrás un niño resultó seriamente herido en un accidente de tráfico que involucró a una conductora que estaba en ayunas.

El abogado de los despedidos denunció que hay racismo disfrazado de preocupación por los menores. "No es su estado de salud lo que les preocupa, sino el hecho de que practiquen el Ramadán", afirmó.

El Consejo de la Fe Musulmana en Francia respondió que apoyará a los instructores en su lucha ante los tribunales para que la suspensión sea rectificada.

A la polémica se sumó la firma IMS-Entreprende, que gestiona los contratos con el municipio. "La empresa privada no puede prohibir a los empleados que practiquen el Ramadán o que hagan régimen", dijo su responsable, Inès Dauvergne.