El primer ministro británico, , rechazó esta tarde la idea de regular la prensa local, arriesgándose a una fractura en su coalición, después de que una investigación propusiera un organismo con respaldo legal que supervise el comportamiento de los periódicos.

"La cuestión de fondo es que por primera vez cruzaríamos el Rubicón de escribir en la ley elementos de regulación de la prensa", dijo Cameron al Parlamento, donde estaban presentes algunas víctimas de las escuchas telefónicas del desaparecido dominical , que originó un análisis de varios meses por parte del juez Brian Leveson.

"No estoy convencido en este punto de que ese estatuto sea necesario", agregó el primer ministro, horas después de la presentación del informe de casi 2,000 páginas del mencionado magistrado.

Ante la , Leveson señaló que su propuesta no tiene la intención de poner fin a tres siglos de libertad de prensa, pero que en ocasiones los medios "escandaloso" que ha "causado estragos en las vidas de gente inocente".

Los directores de periódicos británicos, quienes hasta ahora dirigían la ya obsoleta Comisión de Quejas a la Prensa, criticada por ineficaz y corporativista, recibieron el informe con recelo.