Luego que la histórica sala de cine de su pueblo cerrase sus puertas en 1986, Omar Borcard decidió crear su propia pantalla grande en su casa. Desde casi 20 años, este retirado ofrece cada fin de semana un espacio de cultura para los más chicos. 

A través de un documental, la cineasta Luz Ruciello busca mostrar el ejemplo de perseverancia de Borcard y su familia, quienes son todos unos apasionados por el séptimo arte. 

El amor de Omar por la pantalla grande empezó cuando era chico, vivía en una colonia rural a 3 km de la ciudad de Villa Elisa e invertía las pocas monedas que ganaba trabajando de canillita para encerrarse en el histórico Cine Mitre. "

"El cine para mí es como la sangre para Drácula: él sin sangre no vive y yo sin cine tampoco", bromea. 

UNA VIDA ENTREGADA AL CINE

Junto a su amada Teresa, Omar lleva un vida sencilla en una humilde casa de Villa Elisa y los dos se sostiene por medio de la jubilación de ella, pues él dejó de ejercer como albañil hace doce años por una lesión en la columna. 

El cine abre todos los fines de semana de marzo a diciembre, pero el precio de las entradas solo les sirve para pagar los costos de las películas que compra originales en la Ciudad de Buenos Aires. 

A manera de fomentar el amor por el cine, Omar elige cada vez que puede visitar los barrios más humildes o el comedor infantil de la escuela para entregar entradas gratuitas a chicos carenciados. "Para que ellos también puedan venir", asevera. 

Hasta el año pasado, el municipio le otorgaba a Omar una pequeña ayuda económica (en marzo de 2018 cobró un total anual de $1000). Por eso, cada cierto tiempo, realizan algún evento a beneficio para recaudar plata y poder sostener este emblemático cine.

TAGS RELACIONADOS