En California, —no muy lejos de Los Ángeles— en una ciudad llamada Pasadena, viven 'Los Dervaes', una familia que en el propio terreno de su casa producen cerca de 2,700 kilogramos de comida al año.

Jules Dervaes, el padre de la familia, junto a sus hijos Anais, Justin y Jordanne cultivan vegetales, frutas, huevos, leche, mermelada, miel, chocolate, condimentos, según consigna el portal de la BBC.

"Es una forma de vida, ajena al consumismo y la rapidez que caracterizan al mundo actual. Es una vuelta a los valores de nuestros antepasados", defiende su padre.

A pesar de la los Dervaes están a la vanguardia en cuanto a técnicas para ahorrar energía y reducir el consumo de agua, Jules Dervaes está sufriendo los efectos de la sequía.

Y a las puertas de un nuevo verano, no sabe cuánto tiempo podrán seguir adelante. "Hemos tenido que adaptarnos e ir probando distintas estrategias", dice.

En tanto, as autoridades californianas intentan que la gente se desprenda de las parcelas de césped, un cultivo que requiere y gasta mucha agua, para colocar en su lugar plantas nativas, más adecuadas a este clima, por ejemplo, los cactus.

LOS INICIOSJules Dervaes desarrolló las habilidades de crianza de abejas aprendidas con los neozelandeses (país al cual se trasladó en 1973), y en 1985 se radicó en California, compró la casa que ahora es su medio de vida, y a partir de 2001, conmocionado por las informaciones sobre los alimentos , decidió cultivar su propia comida.

Desde entonces, todo ha sido un proceso de ensayo y error. "El huerto empezó en la parte trasera, con un sistema de parcelitas que es eficiente en el uso de agua y propicia que se acerquen los 'insectos buenos'. De la parte trasera nos extendimos al jardín delantero, después hicimos uso de la entrada para autos y finalmente tuvimos que recurrir al terreno de una vecina, donde tenemos parte de nuestro cultivo", relata al citado medio.

Jules comenta que la gente ve su huerto y quiere uno igual, sin pararse a pensar que es un trabajo de 15 años más los años de experiencia previa."No hay que intentar hacerlo todo al mismo tiempo", sugiere.

¿HACIA DÓNDE EVOLUCIONA EL HOMBRE?En opinión de Jules Dervaes, somos cada vez más dependientes de la tecnología y lo material. En su caso, reconoce que le resulta imposible competir con los grandes comercios y las empresas de venta por Internet, consigna la BBC.

Aun así, la familia consigue vender parte de su cosecha a pequeños restaurantes o a personas que vienen a la casa a recoger una caja llena de productos naturales.

"Vivimos en un planeta enfermo que parece gritar: ¡ayuda!, ¡cúrame!."Nosotros queremos marcar la diferencia. Empezamos por la comida, le incorporamos el elemento de la música y caminamos hacia una vida de compañerismo y conversación.

"Esto no es un hobby, es un proyecto para las generaciones futuras y una cuestión de supervivencia". "Es una revolución casera", dicen.

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