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El fabricante de automóviles estadounidense anunció que retirará del mercado unos 30 mil autos todo terreno, en su mayoría en Estados Unidos, debido a un problema con la alimentación de combustible en los motores a gasolina.

"Se va a retirar cerca de 30.000 unidades de SUV (vehículos deportivo utilitarios, por sus iniciales en inglés) fabricados en 2012 para mejorar la acumulación de combustible en ciertas condiciones, como temperaturas elevadas o grandes alturas", dijo un portavoz de la compañía.

Por esta avería, que puede llevar al motor a detenerse inesperadamente, ya se registró un accidente que no causó heridos, agregó el vocero.

Un total de 20,500 vehículos serán retirados en Estados Unidos, 2,300 en Canadá y 50 en México. La empresa automotriz no precisó en qué países se ubican las otras 7.400 unidades afectadas.

Controlada por el grupo italiano , Chrysler había ya anunciado a mediados de marzo una medida similar sobre 4.400 vehículos Dodge Challenger modelo 2013 en Estados Unidos, afectados por un problema de cables que podría causar cortocircuitos.