Bo Xilai, sentenciado por soborno, corrupción y abuso de poder. (AP)
Bo Xilai, sentenciado por soborno, corrupción y abuso de poder. (AP)

Una corte de apelaciones rechazó hoy el pedido del exdirigente chino para que se rebajara su condena a cadena perpetua por corrupción, informó el Alto Tribunal del Pueblo en .

Pese a los argumentos presentados por el antiguo jefe del partido en la metrópolis de , no hay dudas de que la pena de cadena perpetua se dictó conforme a la ley, indicó el tribunal.

Bo, de 64 años, comenzará a cumplir su condena y perderá todo su patrimonio. La decisión era esperada por los analistas, pues en raras ocasiones es revocada en una medida judicial.

Pese a ello, Bo ha querido dejar constancia con su apelación, comentó el profesor de ciencias políticas Zhang Ming.

"Para él, se trataba del gesto", señaló a la agencia dpa en Pekín. "Lo hizo por quienes lo apoyan. Quería mostrar que hay que luchar hasta el final". En su opinión, a nivel legal su carrera está terminada, pero no así su influencia.

Y, de hecho, este podría no ser el fin. Bo Xilai puede agotar otras instancias, indicó el abogado Li Xiaoling, cercano al dirigente. Pese a ello, la corte de Jinan afirmó hoy que la decisión es definitiva.

Los medios estatales mostraron imágenes de Bo de pie ante el tribunal, esposado. El thriller político en torno al ambicioso funcionario llevó al a su peor crisis en los 30 últimos años.

El dirigente, considerado favorito para ocupar uno de los máximos cargos en la cúpula del poder, fue destituido en marzo de 2012 como jefe de partido de Chongqing, una ciudad de 30 millones de habitantes. El caso opacó el cambio generacional que se produjo en la cúpula partidaria en noviembre de ese año.

Durante cinco días de juicio, Bo rechazó de forma vehemente las acusaciones de corrupción, malversación y abuso de poder en su contra. Aseguró que jamás usó su posición privilegiada para tratar de ocultar que su esposa, , había asesinado a un empresario británico amigo de la familia, .

En la apelación alegó que el fallo de septiembre no era justo porque su primera confesión de los hechos fue escrita bajo presión y porque no pudo interrogar como testigo a su esposa.

Un portavoz señaló que en la corte había hoy más de 100 espectadores, entre ellos periodistas chinos. Los presentes fueron elegidos con precisión y no se permitió la presencia de reporteros extranjeros, al igual que en los días del proceso y el anuncio del veredicto.