Minero Luis Urzúa, el último en ser rescatado en octubre de 2010. (AP)
Minero Luis Urzúa, el último en ser rescatado en octubre de 2010. (AP)

Tres años después del derrumbe que sepultó a los al fondo de una mina en el norte de , la Fiscalía cerró el caso sin acusados, mientras sus protagonistas están lejos de tener la fama y fortuna que se pensó.

La investigación, que perseguía la responsabilidad penal de los dueños de la mina San José, se terminó sin imputaciones al determinarse que no existían elementos para continuar la indagación.

"Se adoptó esa decisión de no perseverar porque no había convicción para formular una acusación", dijo el fiscal regional de Atacama, Héctor Mella, a periodistas.

El cierre del caso se conoce a cuatro días del tercer aniversario de un derrumbe que originó una historia de sobrevivencia que impactó al mundo, reabriendo heridas en los mineros.

"¡Me enterraron otra vez estos desgraciados! Estoy mal, he llorado toda la mañana, esto es un ejemplo de la mala justicia chilena, se pudo haber hecho mucho más", indicó a la AFP el minero .

"Nosotros llamamos a nuestro abogado y nos dijo que estuviéramos tranquilos (porque) tenemos otra demanda por negligencia" contra el Estado, comentó por su parte, más calmado, , quien actúa como vocero del grupo.

La investigación penal se abrió tras el derrumbe que el 5 de agosto de 2010 sepultó a los hombres a más de 600 metros de profundidad, en un yacimiento que se explotaba por más de cien años y que no tenía vías de emergencia, ya que había sido clausurado por otros accidentes.

El proceso tenía como principales inculpados a los propietarios, los empresarios Marcelo Kemeny y Alejandro Bohn.

En paralelo, sigue su curso la demanda civil por negligencia en que los afectados exigen una indemnización de casi US$500,000 para cada uno. En ella, se acusa al Servicio Nacional de Geología y Minas () de no haber inspeccionado las condiciones laborales y de seguridad de la mina.

"Me parece increíble que después de tres años de investigación se determine eso", comentó de su lado el exministro y quien lideró el rescate, Laurence Golborne.

"Nosotros somos mineros, somos firmes y por eso no andamos llorando nuestra situación. Mucha gente cree que estamos bien y con plata, porque no nos gusta llorar. Si lloramos no somos mineros", refirió Urzúa, el último en salir aquella noche.