celebró un homenaje el martes para recordar el trigésimo aniversario del desastre nuclear de , que contaminó permanentemente áreas del este de Europa y resaltó las debilidades del hermético sistema soviético.

A primera hora del 26 de abril de 1986, una prueba fallida en la planta nuclear de la entonces Ucrania soviética provocó una fusión que emitió nubes de humo mortales de material atómico a la atmósfera, forzando a decenas de miles de personas a abandonar sus hogares.

Familiares de aquellos que murieron como resultado del peor accidente nuclear del mundo acudieron a la vigilia iluminada con velas en una iglesia de Kiev construida en su memoria.

"No pensamos que este accidente cambiaría todas nuestras vidas, dividiéndonos en 'antes de la guerra' y 'después de la guerra' como nosotros lo llamamos. Fue una guerra nuclear silenciosa para nosotros", dijo Lyudmila Kamkina, una antigua trabajadora de la planta.

Otros se reunieron en un homenaje en Slavutich, una ciudad a 50 kilómetros de Chernóbil que se estableció para acoger a muchos de los que abandonaron sus hogares para siempre.

Más de medio millón de personal civil y militar de toda la antigua Unión Soviética fue reunido para participar como "liquidadores" en la limpieza y contención del desastre nuclear, según la Organización Mundial de la Salud.

31 trabajadores de la planta y bomberos murieron inmediatamente después del accidente, la mayoría de ellos por una contaminación aguda de radiación.

Durante las últimas tres décadas, miles más han muerto por enfermedades relacionas con la radiación, como el cáncer, aunque la cifra total de fallecidos y afectados a largo plazo permanece siendo objeto de un intenso debate.

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