Cuando se cumplen 7 semanas desde el ataque terrorista contra el semanario satírico , este inundó por segunda vez los quioscos de Francia tras la tragedia.

La nueva portada muestra a un perro a la carrera sosteniendo entre los dientes su Charlie Hebdo mientras huye de la jauría que lidera el expresidente Nicolas Sarkozy transformado en caniche junto a un pitbull con los rasgos de Marine Le Pen.

"C'est reparti!" ("¡Volvemos a empezar!"), dice la nueva portada de Charlie Hebdo, obra del dibujante Luz, con una frase que devuelve a las páginas su ambición habitual: "Reír para despertar la reflexión del lector", como recuerda su editorial.

Firmado por el director de la revista, el viñetista Laurent Sourisseau "Riss", sus líneas rememoran los sangrientos sucesos del pasado 7 de enero, una demostración de que "todavía hace falta tiempo y sangre para que las religiones acepten definitivamente el contrato democrático".

"Los asesinos se dejaron encerrar en el confort de la religión, que proporciona todas las respuestas y ahuyenta la reflexión; la duda es el peor enemigo de lo religioso y en Charlie Hebdo nos pasábamos el tiempo dudando", concluye el dibujante, aún convaleciente del balazo en la espalda que recibió en el ataque.

Y aunque no con la masiva afluencia que sucedió al primer número tras el atentado, los lectores volvieron a secundar "las dudas de 'Charlie'" en los quioscos, muchos de los cuales mostraban el cartel de "agotado".

Charlie tiene previsto imprimir 2.5 millones de ejemplares en esta ocasión, después de superar los 8 millones con la histórica edición especial que sucedió al ataque, en el que perdieron la vida 12 personas.

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