El ex presidente de Brasil, , se entregó a la justicia este sábado para cumplir 12 años y un mes de prisión efectiva por corrupción y lavado de dinero. 

En las calles, centenares de opositores celebraron la caída del líder del con la frase "Lula na cadeia (Lula en la cárcel)", mientras era trasladado a la Superintendencia Regional de Paraná, ubicado en .

En la congregación frente al mencionado edificio, los manifestantes hicieron sonar cornetas, silbatos, cacerolas y se lanzaron fuegos artificiales. Otra frase que sonó entre la multitud fue "¡Viva la República de Curitiba, viva Sergio Moro!", en referencia al juez que ordenó su encarcelamiento. 

"La República de Curitiba aguarda la llegada del mayor corrupto del país", gritaba una mujer sobre un camión de sonido, mientras otros desplegaban una bandera de brasil en tamaño gigante. 

Lula llegó en un helicóptero escoltado por la Policía Federal. Por la mañana, aceptó su condena, pero antes dijo a un grupo de simpatizantes que su único crimen fue "dar a los pobres más acceso a servicios que no tenían".

Curitiba es la denominada "capital de ", la investigación que sacó a la luz una descomunal red de corrupción arraigada en el aparato estatal.