Puede parecer extraño, pero las cifras no mienten. En , la carne de rata se ha convertido en un manjar que no todos pueden disfrutar. La demanda por este producto ha crecido tanto que la oferta no es capaz de satisfacerla, razón por la cual los precios se han elevado.

Actualmente, un kilo de carne de rata cuesta $6 aproximadamente, más que un kilo de pollo o de cerdo, y los numerosos puestos que se colocan al lado de las carreteras demuestran que la venta del asado de rata es un negocio exitoso, así como la caza por este animal en los campos de arroz.

Los cazadores de ratas despliegan sus trampas en los arrozales de las inmediaciones de Bangkok. "Siete o diez kilos son 20 ratas y 100 trampas. Mientras más trampas coloques, mejor", dijo Sujik Sithonglang, quien vive de los ingresos por proveer de ratas a los mercados.

Especialistas aseguran que, si las ratas provienen de los campos de arroz, son fuentes de energía que no suponen riesgos, pero la posibilidad de que los agricultores utilicen pesticidas en sus cultivos puede perjudicar la calidad de la carne y afectar la salud de las personas, por lo que piden tener mucho cuidado al momento de comprarla.

Tailandia es el tercer consumidor de carne de este roedor en todo Asia.