(Reuters)
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El noruego gritaba de alegría mientras disparaba contra jóvenes laboristas congregados en , indicó una superviviente de esta matanza en la que fallecieron 69 personas el año pasado.

"Estoy totalmente segura de haber oído gritos de alegría", afirmó la secretaria general del Movimiento de la Juventud Laborista, Tonje Brenna, de 24 años, primera superviviente que declaró en el juicio contra Breivik. Ella fingió estar muerta y gracias a ello logró escapar estando herida.

El día de los hechos, Brenna logró esconderse en un recoveco de un acantilado, mientras caían cadáveres en torno al lugar en que se encontraba. Ante las declaraciones de la joven, Breivik sacudió la cabeza para expresar su desaprobación.

Otros dos testigos relatarán cómo ayudaron a rescatar a jóvenes que habían huido. Oddvar Hansen fue con su bote desde la costa para asistir a las víctimas que estaban en el agua, mientras que Bjorn Ihler, uno de los participantes en el campamento, se escondió con otros dos niños.

Previamente, el tribunal había escuchado los primeros informes de autopsia de las 69 víctimas de la matanza de Utoya, en una audiencia marcada por la desesperación de las familias y la calma imperturbable del asesino confeso.

Los detalles sobre cómo murió la víctima más joven del ultraderechista, una niña de 14 años, causaron hoy conmoción y escenas de llanto en el tribunal. Sharidyn Svebakk-Bohn falleció tras recibir dos impactos de bala en la espalda.