Una vez que se complete el campamento, es probable que el Ejército Popular de Liberación chino envíe al menos a un batallón de militares. (Foto: AFP)
Una vez que se complete el campamento, es probable que el Ejército Popular de Liberación chino envíe al menos a un batallón de militares. (Foto: AFP)

ha comenzado a construir un campo de entrenamiento para las tropas afganas en un estrecho corredor que conecta los dos países, un proyecto que Pekín está financiando para luchar contra el terrorismo, informó el diario independiente South China Morning Post.

Una vez que se complete el campamento, es probable que el Ejército Popular de Liberación chino envíe al menos a un batallón de militares, una operación con la que el gigante asiático busca ayudar a su país vecino a mejorar los esfuerzos antiterroristas.

El corredor Wakhan es una estrecha franja de tierra inhóspita y escasamente accesible que se extiende unos 350 km2 desde la provincia de Badakhshan, en el norte de Afganistán, hasta la región autónoma de Xinjiang (noroeste de China).

El diario indicó que ésta será la primera vez en la historia moderna que China tiene una presencia militar en Afganistán, un país "devastado por la guerra" que "se ha vuelto cada vez más importante para la propia seguridad de China", así como también para el plan de infraestructuras de las Nuevas Rutas de la Seda.

China estableció su primera base militar en el exterior el año pasado en Yibuti (Cuerno de África), una instalación que Pekín describe como un puesto militar de logística para reabastecer a buques chinos en operaciones de paz y misiones humanitarias en el Océano Índico.

Según indicó al diario Song Zhongping, un analista militar en Hong Kong, el campamento beneficiará tanto al ejército chino como a sus homólogos afganos.

"Una función clave de la base de entrenamiento será fortalecer la cooperación antiterrorista y los intercambios militares entre Pekín y Kabul, que también es parte de sus esfuerzos para impedir que los separatistas se infiltren en Xinjiang", indicó Song.

, agregó, "es muy débil en la lucha contra el terrorismo, y las autoridades allí están preocupadas por el resurgimiento de los talibanes, pero no pueden hacer nada al respecto sin ayuda de Estados Unidos, China y otros países".

La vecina región de Xinjiang, habitada por minorías étnicas musulmanas como los uigures, es escenario en los últimos años de una campaña antiterrorista organizada por Pekín, que según grupos de derechos humanos ha sido excusa para aumentar la represión religiosa y cultural.

Fuente: EFE

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