(Reuters)
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El noruego recordó hoy con tranquilidad y sin emoción aparente ante un tribunal de Oslo cómo mató a balazos a 69 personas en en julio del año pasado, disparándoles a la cabeza.

"Yo levanté mi arma y le disparé a la cabeza", recordó Breivik con relación a su primera víctima, un vigilante que custodiaba el campamento de verano de la juventud socialdemócrata, donde había básicamente adolescentes.

Algunas personas, dijo, "se hacían los muertos, y es por eso que les daba un tiro de gracia". Entre sus primeras víctimas estaban el vigilante, un policía que no estaba de servicio y la responsable por el campamento, Monica Bosei.

El extremista de ultraderecha aseguró que estaba "casi aterrorizado". "Estaba verdaderamente preocupado. Yo no quería hacerlo, realmente", dijo al recordar su llegada a la isla vestido como un policía y fuertemente armado.

También afirmó que pensó en suicidarse al escuchar el ruido de un helicóptero en la isla de Utoya.

Ese 22 de julio, Breivik en ataques que definió como un acto de "legítima defensa" para proteger a su país del multiculturalismo.