Argentina aprueba leyes de 'muerte digna' e 'identidad de género'

Senado de este país dio luz verde a históricas normas que apuntan a la inclusión, igualdad y vida digna.

Activistas argentinos celebraron votación frente a la sede del Congreso.

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Mientras una multitud de lesbianas, gays y trans esperaba expectante fuera de las puertas del Senado argentino, dentro de ellas se marcó un importante hito contra la discriminación y a favor de los derechos humanos, tras la aprobación de la Ley de Identidad de Género, que otorga a travestis y transexuales el derecho de ser reconocidos legalmente en su documentación según su identidad de género autopercibida, independientemente de su sexo biológico.

La norma, aprobada por amplia mayoría, señala que el solicitante deberá ser mayor de 18 años, y que los trámites de actualización de sus documentos serán gratuitos y sin necesidad de intervención judicial. Asimismo, los hospitales públicos y obras sociales deberán cubrir los tratamientos hormonales y las cirugías de reasignación genital sin tener que esperar años a que un juez lo autorice.

La nueva ley, que define como identidad de género "la vivencia del género tal como cada persona la siente, corresponda o no con el sexo asignado en el nacimiento", contempla que los menores de 18 años también podrán cambiar sus documentos con autorización de sus padres o tutores. De no contar con esta, podrán hacerlo vía judicial con asistencia de un "abogado del niño".

MUERTE DIGNAEn la misma sesión, el Senado aprobó también la ley de "muerte digna", que reconoce el derecho de un enfermo o de sus familiares a rechazar terapias o procedimientos médicos en caso de enfermedad irreversible, incurable o en estado terminal.

La iniciativa nació tras hacerse públicas las súplicas de Selva Herbón, quien pedía que desconecten a su hija Camila, quien "vive" en estado de coma desde que nació, hace tres años.

Según varios senadores argentinos, la ley "no implica la legalización de la eutanasia ni el suicidio asistido", sino que evita un encarnizamiento terapéutico que provoca nada más que sufrimiento y dolor en los pacientes y sus familiares.

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