Funeral de un comandante militar durante el conflicto interno en Libia. (Reuters)
Funeral de un comandante militar durante el conflicto interno en Libia. (Reuters)

Una milicia revolucionaria controla el aeropuerto. Otras dividen en feudos los vecindarios de la capital libia. Se enfrentan en la calles, aterrorizan a los residentes. Retienen a personas en prisiones improvisadas donde se dice que prolifera la tortura.

A un año del inicio de la rebelión contra cientos de milicias armadas ejercen verdaderamente el poder en el terreno y el gobierno que tomó el lugar del fallecido exdictador es en buena parte impotente, incapaz de controlar a las milicias, reconstruir instituciones diezmadas o frenar la extendida corrupción.

Las milicias revolucionarias se consideran los héroes de Libia, los que sacaron a Gadafi del poder y quienes ahora son responsables de la seguridad en las calles, porque la Policía y el Ejército no existen. Insisten en que no entregarán las armas a un gobierno al que califican de demasiado débil, corrupto y dispuesto a permitir que elementos de la vieja dictadura regresen a posiciones de poder.

"Estoy harto", dijo el comandante de una milicia del pueblo de Zintan, ubicado en las montañas del oeste, y que controla el aeropuerto de . Al-Mujtar al-Ajdar considera que los políticos libios culpan injustamente a los rebeldes por el caos en el país pero no hacen nada por lograr un cambio real.

Ellos creen que los "revolucionarios ahora no tienen cabida en Libia", agrega al-Ajdar, quien era propietario de una agencia de viajes en Zintan hasta que tomó las armas contra Gadafi y ahora viste uniforme militar. "Pagamos un precio muy alto por la revolución, no por un bendito asiento o autoridad, sino por libertades y derechos".

En una señal de la falta de control, el ministro de Hacienda, Hassan Zaklam, admitió que millones de dólares de activos de la familia Gadafi devueltos por los países europeos otra vez salieron de Libia, robados por funcionarios corruptos y en contrabando en maletas a través de los puertos.

Por otra parte, las milicias son acusadas de actuar como vigilantes y bandas armadas enganchadas en disputas territoriales y que toman la ley en sus propias manos. Muchos controlan prisiones privadas, detienen a delincuentes, presuntos integrantes del antiguo régimen o a personas que simplemente están en conflicto con los rebeldes.

En un informe del 15 de febrero, la organización reportó el hallazgo de prisioneros que han sido torturados o abusados en prácticamente las 11 instalaciones controladas por rebeldes que visitó.

Los detenidos dijeron al grupo con sede en Londres que fueron golpeados durante horas con látigos, cables y mangos de plástico, además de recibir descargas eléctricas. Al menos 12 detenidos han muerto desde septiembre después de ser torturados.

Las milicias surgieron durante la guerra civil de ocho meses contra Gadafi el año pasado. Poco después de que comenzaron las protestas contra el régimen el 17 de febrero de 2011, , la segunda ciudad del país y la mitad del este de Libia, rechazaron el gobierno central.