Tres meses después de las elecciones generales, asumió hoy con un respaldo histórico su tercer gobierno, esta vez al mando de una "gran coalición" formada por sus conservadores y los opositores socialdemócratas como la que dirigió en su primer mandato entre 2005 y 2009.

La líder democristiana, de 59 años, obtuvo el apoyo de 462 de los 621 diputados que participaron en la votación en el Parlamento, un 74,4 por ciento. Ningún otro canciller desde la fundación de la República Federal de Alemania en 1949 había recibido tantos votos ni un porcentaje tan abultado.

Sin embargo, hubo 150 votos en contra y nueve abstenciones, con lo cual por lo menos 23 legisladores de los partidos de gobierno se pronunciaron en contra de la canciller.

Las Uniones Demócrata y Socialcristiana de Merkel (CDU/CSU) quedaron a cinco escaños de la mayoría absoluta en las elecciones generales del 22 de septiembre y se vieron obligadas a buscar nuevamente de aliado al Partido Socialdemócrata (SPD) después de que quedara fuera del Parlamento el anterior socio de coalición, el Partido Liberal.

Tras cinco semanas de negociaciones, las dos agrupaciones rivales llegaron a un acuerdo que recoge importantes reivindicaciones socialdemócratas como el salario mínimo, excepciones al retraso de la edad jubilatoria y más facilidades para la doble nacionalidad de hijos de extranjeros.

El acuerdo fue sometido por primera vez en la historia al voto de las bases del SPD, que lo validaron por una amplia mayoría dejando atrás el trauma del peor resultado electoral que encajaron después de la primera alianza con Merkel, en los comicios de 2009.

Tras la elección, recibió el acta de nombramiento de manos del presidente alemán, , y prestó juramento en la sede del Parlamento, el ). Vestida con chaqueta y pantalón negros y luciendo un collar de ámbar, la hija de un pastor protestante de Alemania oriental invocó a Dios en su juramento.

Igual que ocurrió en las dos ocasiones anteriores, el marido de Merkel, el químico , no estuvo presente en la ceremonia de juramento. La madre de la canciller, Herlind Kasner, de 85 años, siguió el acto desde las gradas.

El nuevo Gobierno enfrenta una serie de desafíos, desde la puesta en marcha de las reformas destinadas a proteger a la Unión Europea de futuras crisis hasta un costoso cambio de la energía nuclear a las renovables en su país.

Merkel se une de esta forma a los también conservadores y como los únicos cancilleres de la posguerra que han logrado tres mandatos.