obispo auxiliar de Managua y abierto crítico del régimen de , abandonó hoy tras un requerimiento del para ser transferido al Vaticano por tiempo indefinido.

“Me siento triste, llevo el corazón hecho pedazos por el dolor de dejar Nicaragua”, dijo Silvio Báez a periodistas y a algunos simpatizantes en el aeropuerto Sandino de Managua. Báez ofició su última misa el domingo sin revelar la fecha de su viaje.

Ninguno de los miembros de la Conferencia Episcopal despidió a monseñor Báez en el terminal aéreo. El religioso, de 60 años, dijo que les dejó una carta a sus colegas obispos.

“Me duele irme, pero mi corazón queda aquí también y estaré siempre pendiente (de Nicaragua) las veces que sea necesario y que el papa Francisco me pida hablar con él, le daré mi visión de la realidad de la manera más objetiva posible”, afirmó.

Antes de irse, el influyente obispo auxiliar de Managua, también pidió por la dignidad y la libertad de los "presos políticos". "Mi mayor deseo es, primero, que se les respete su dignidad, y en segundo lugar que salgan libres lo más pronto posible", dijo Báez a periodistas.

El obispo indicó que compartirá unos días con familiares en Miami antes de viajar a Roma.

El traslado del religioso se anunció hace dos semanas y causó preocupación y sorpresa entre la oposición, así como celebraciones entre los allegados a Ortega.

Monseñor Báez participó el año pasado como mediador durante un breve primer diálogo entre el gobierno y la oposición para resolver la crisis que estalló en abril de 2018. Ortega, quien invitó a la Iglesia como mediadora del proceso, posteriormente criticó a los obispos y los acusó de planear un golpe de Estado.

Báez y otros obispos fueron agredidos por simpatizantes del gobierno y amenazados de muerte durante 2018. Este año el obispo de Managua no fue invitado a participar en una nueva ronda de negociaciones en las que el Vaticano participa como “testigo y acompañante” junto a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Nicaragua lleva 12 meses hundida en una crisis que ha dejado 325 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), mientras que ONGs locales elevan la cifra a 568 y el Ejecutivo reconoce 199.

La DICH ha señalado al Gobierno de Ortega como responsable de crímenes "de lesa humanidad".

La Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene en proceso la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, por rompimiento del orden constitucional, que de ejecutarse suspendería a Nicaragua del organismo continental. 

(Con información de AP y EFE)