De ser uno de los rostros más cotizados de su país a parecer un boxeador que acaba de bajar del ring. vive con el autoestima por los suelos luego que decidió inyectarse hace varios años atrás biopolímeros en el rostro.

El actor venezolano, quien era un cotizado galán de televisión en su mejor momento, asegura estar arrepentido de haberse sometido a este procedimiento estético, que según sus propias palabras arruinó su vida.

“Era uno de los primeros en tocar mi rostro para cambiarlo, según yo para mejorarlo”, reveló durante una narración donde cuenta cómo es que su apariencia cambió radicalmente y su vida se transformó en un infierno.

De acuerdo con su testimonio, él se decidió por este tratamiento cuando tenía 27 años porque buscaba tener "un perfil más griego". Los primeros días estaba contento con el resultado, pero a las tres semanas comenzó a notar cómo su rostro comenzaba a alterarse.

"Este soy yo y ya no puedo cambiar. Durante todo este tiempo estuve buscando cirujanos. Mi carrera se truncó totalmente, perdí la confianza en mí mismo, ya no podía verme en el espejo", sostuvo en una entrevista donde narró su drama.

¿Qué es lo que pasó?

Los biopolímeros son sustancias sintéticas, que incluyen componentes tales como silicona líquida, algunos derivados de la parafina, aceites e incluso materiales no aptos para las personas.

Pese a no ser compatibles con el organismo, son promocionados en el mercado de los tratamientos de belleza y son muy atractivos por los bajos costos de tratamiento. 

Joel decidió emplearlos en su nariz, mentón y pómulos. Su rostro está hinchado, por lo que tiene una enorme dificultad para respirar pues sus fosas nasales están obstruidas por sus propios tejidos.