, y Daimler (Mercedes-Benz), las tres marcas de automóviles más emblemáticas de Alemania, se encuentran envueltas en un nuevo y peligroso escándalo.

Los tres gigantes del motor son acusados de encargar y financiar experimentos en los que se hizo inhalar gases emitidos por motores diésel a monos y a seres humanos. Esto con el objetivo de determinar los efectos que los gases tienen sobre el sistema respiratorio y sobre la circulación sanguínea, según revelaron varios diarios alemanes.

Todo ocurrió en 2014, una etapa en la que se incrementaron las evidencias sobre los efectos nocivos de los gases de escape de los vehículos diésel en la salud humana. Es por ello que, los científicos de un laboratorio de Albuquerque, Estados Unidos, llevaron a cabo un experimento inusual: sentaron a diez monos en cámaras herméticas para que inhalaran los vapores de un Volkswagen Beetle.

Para tranquilizar a los monos mientras experimentaban con ellos, tuvieron el "detalle" de ponerles dibujos animados, algo que al parecer relaja a estos animales. El objetivo del experimento, financiado por el trio alemán, no era otro que demostrar al mundo que los vehículos diésel equipados con la última tecnología eran más limpios que los modelos de antaño.

A esto se ha sumado que este lunes dos medios alemanes han revelado que la Asociación Europea de Estudios sobre la Salud y el Medio Ambiente en el transporte (EUGT), una entidad fundada por las tres empresas, hicieron inhalar monóxido de carbono (NO2) a un grupo de 25 personas en una dependencia de la clínica universitaria de Aquisgrán.

Volkswagen, Daimler y BMW no han tardado en defenderse asegurando que el grupo de investigación hizo un trabajo científico legítimo, pues según asegura Daimler en un comunicado "todo el trabajo de investigación encargado a la EUGT fue acompañado y revisado por un comité asesor de investigación formado por científicos de reconocidas universidades e institutos de investigación". 

Además, Daimler y BMW declaran que no sabían que el modelo utilizado en las pruebas era víctima del escándalo de Volkswagen.

Críticas del gobierno alemán

El escándalo tampoco ha dejado indiferente a la canciller alemana Angela Merkel, quien ha exigido una aclaración de las empresas.

"Estas pruebas con monos e incluso con seres humanos no son, desde un punto de vista ético, de ninguna manera justificables", ha anunciado este lunes en Berlín. "Lo que tienen que hacer los fabricantes de automóviles con las emisiones es reducirlas y no pretender demostrar que no son dañinas".

"Las pruebas con monos y seres humanos son absurdas y repugnantes", ha señalado el primer ministro del estado federado de Baja Sajonia, Stephan Weil, que también es miembro del Consejo de Supervisión de Volkswagen

El político ha asegurado que no estaba informado de los experimentos y ha exigido a las máximas autoridades del mayor constructor de automóviles del mundo una condena ejemplar a los experimentos llevados a cabo por orden de EUGT.