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El 8 de octubre inicia diálogo de paz entre Colombia y las FARC

En conferencia de prensa, el líder terrorista Mauricio Jaramillo dijo que lo primero que plantearán será un cese al fuego bilateral. “Vamos a pelearlo”, aseguró.

Anunciaron delegados para el diálogo de paz. (Reuters)

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

El 8 de octubre en la ciudad de Oslo se iniciará la negociación de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), donde estas pedirán un "cese al fuego bilateral", según anunciaron hoy en una conferencia de prensa llevada a cabo en La Habana, Cuba.

El anuncio llega un día después que un bombardeo militar de las Fuerzas Armadas colombianas diera muerte a la mano derecha de 'Timochenko', máximo líder del grupo terrorista, y luego de que el presidente Juan Manuel Santos dijera que el cese de fuego no estaba entre las condiciones para las negociaciones.

"Vamos a plantearlo, vamos a pelearlo mejor dicho, vamos a discutirlo ahí en la mesa, pero es uno de los primeros puntos (…) Tenemos ya un punto definido que es el de tierras, pero también vamos a hablar del cese de fuegos bilateral", sostuvo el líder terrorista Mauricio Jaramillo, uno de los miembros del secretariado de las FARC.

Asimismo, Jaramillo informó que su equipo negociador estará encabezado por 'Iván Márquez', número dos de las FARC, y 'Jesús Santrich', del Estado Mayor Central de la organización. Para el proceso de diálogo pedirán también la incorporación a la mesa de diálogo de 'Simón Trinidad', un líder del grupo terrorista capturado en Ecuador y extraditado a Estados Unidos, en donde permanece encarcelado.

"NO HAY MÁS SECUESTROS" Adicionalmente, luego que el febrero dijeran que no iban a secuestrar a más civiles, el líder terrorista aseguró que han cumplido con el compromiso. Según explicó, "en una consulta" en los frentes guerrilleros se determinó que no tienen a nadie cautivo. "Nosotros dijimos que no van a haber secuestros y ya no hay secuestros", aseguró.

Finalmente, negaron también que no tienen vínculos con el narcotráfico, aunque las fuerzas armadas colombianas acusan al grupo de obtener millonarios ingresos de la producción y el tráfico de cocaína, lo que les permite sostener su ejército terrorista de aproximadamente 8,000 combatientes.

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