Raúl Castro Pérez: "El éxito deportivo activa la esperanza en el Perú"

“Ricardo Gareca ha explotado un modelo de gestión muy importante para las nuevas generaciones que, tras el júbilo, la alegría y la celebración, pueden ser partícipes de un momento de quiebre en el Perú para hacer las cosas mejores como sociedad”.

Raúl Castro

(RenzoSalazar/Perú21)

(RenzoSalazar/Perú21)

Mariella Sausa

Hoy se inicia el esperado Mundial de Rusia y la fiesta del fútbol nos invade. Álbumes con figuritas, hinchas luciendo la camiseta peruana, así como edificios y calles con murales bicolores se ven por todas partes. En el Perú se ha sobrepasado los niveles históricos de atención para este deporte, y justamente de esta fiebre mundialista y sus repercusiones conversamos con el antropólogo Raúl Castro.

El regreso de la selección de Perú a un mundial después de 36 años ha contagiado a todo el país. ¿Qué despierta tanta pasión?
Hay que tener en cuenta que en el Perú hay dos generaciones nuevas que no han tenido el trauma de la derrota que sí vivieron las generaciones anteriores. Los llamados millennials, nacidos de 1980 en adelante, tienen otra experiencia de ser ciudadanos peruanos. Es una generación que encontró un país que salió de una crisis y tiene una narrativa optimista. Se trata de casi un 30% o 40% de la población económicamente activa que, con temas como la gastronomía, está viendo desarrollarse una idea de identidad peruana que le agrega valor como persona. En un escenario así, la celebración optimista y alegre es el ritual demostrativo de esta identidad.

¿El fútbol puede crear identidad?
Totalmente, porque el deporte alinea a personas alrededor de objetivos comunes. La teoría del juego se ha posicionado muy bien como una metáfora de cómo pueden ser las cosas. En los grandes conglomerados humanos, como son las ciudades, las canchas de fútbol son espacios públicos donde las personas aprenden normas sociales. De esa manera, el fútbol se convierte en un juego social de ensayo por excelencia, donde las sociedades se prueban haciendo cosas en conjunto con objetivos comunes. Por eso se suele decir ‘si hemos logrado esto en el fútbol, podemos hacer cualquier cosa’.

¿La buena racha que pasa la selección peruana podría contribuir a que los peruanos reemplacen el ánimo derrotista por uno triunfalista y de ganadores?
Absolutamente. A mí me ha sorprendido ver cómo la figura de Paolo Guerrero ha consolidado un espíritu de juego limpio, de esfuerzo personal. Estamos viendo a niños que juegan a ser Guerrero, la ‘Foquita’ Farfán, ‘Orejas’ o ‘Cuevita’. En ese juego, hay equivalencias a lo que podrían ser figuras como Messi o Ronaldo y, aunque parece de poca importancia, esconde un juego de equivalencias simbólicas que implica que alguien que nos representa tiene el mismo rol y peso que otras figuras internacionales. Es decir, nos estamos creyendo el juego y estamos entendiendo que si lo podemos resolver en un campo de juego, lo vamos a poder hacer también en otros campos sociales, políticos y económicos, aunque esos resultados dependen de otros factores.

¿Un logro deportivo puede impactar en la forma de pensar o actuar de nuevas generaciones?
No es un causa-efecto, pero sí hay correlaciones. Un logro deportivo genera un retorno muy alto en valor emocional y económico a las sociedades. Por ejemplo, se activa el comercio y una serie de productos de la industria, pero también un intangible, que es la marca Perú. Y aquí me estoy refiriendo a lo importante que representa para mucha gente el decir ‘sí, yo soy peruano’ porque eso le agrega un valor internacional. El respaldo de los capitanes de otros equipos a Guerrero y que Dinamarca responda al país con un video espectacular hacen notar que, en el terreno de juego, el Perú tiene presencia y eso redunda en la mejora del clima interno y, por ende, en el optimismo, las relaciones sociales y la esperanza en un Perú mejor.

Además, traspasa las fronteras. Los peruanos en el extranjero prácticamente están llenando los estadios. ¿Qué ocurre?
Lo que pasa es que el proceso de emigración ha dejado dos generaciones desplazadas por motivo de fuerza, cuya relación afectiva con el Perú ha sido muy negativa, pues, ante la falta de oportunidades, se han sentido prácticamente expulsados del país. La relación afectiva de estos peruanos se está reconstruyendo, a partir de que encuentran que la idea del Perú está cambiando hacia algo más positivo. Con los logros en la gastronomía, la mejora en su situación económica y migratoria, ahora coronados por el fútbol, ser peruano ya no es algo malo. Por eso, ahora estas personas pasan de la depresión a la euforia colectiva y celebran esa identidad.

¿Cómo se puede aprovechar estos resultados?
Esta es una oportunidad única para que la sociedad peruana pueda entenderse como un equipo en búsqueda de objetivos comunes. Una de las características que el Perú ha tenido como sociedad ha sido siempre la desconfianza y, precisamente, las metáforas deportivas son instrumentos que permiten facilitar esa confianza, pues en el juego pones sobre la mesa que debes tener sentido colaborativo porque si no, las cosas no funcionan.

¿Este equipo tiene características especiales que puedan generar un cambio en la sociedad?
Hay un elemento importante en el equipo y es que es multiétnico y multicultural, con fuerte presencia mestiza, que no había antes. Además, tienes un equipo ordenado, planificado y estratégicamente organizado. Eso en el Perú es un modelo de trabajo. Gareca no solo arenga emocionalmente a los jugadores, él trabaja con técnicas de self-tracking (automedición del rendimiento) para que los seleccionados conozcan su potencial en función de una medición digital. Es como decir al jugador que tiene el mismo hardware que jugadores extranjeros para hacerlo. La arenga es, entonces, tecno-social y eso puede hacer las cosas muy distintas.

¿Este fenómeno tiene duración en el tiempo?, ¿qué pasará después del Mundial?
No se retrocederá. Actualmente ya está abonando en los sentimientos de optimismo y confianza. Gareca está dejando un modelo deportivo social que debemos continuarlo y escalarlo a otros campos y a otras actividades, como a los colegios, y otros ámbitos del Estado y los seleccionados pueden convertirse en líderes sociales de innovación, buenas prácticas y creatividad.

AUTOFICHA

* “Soy Raúl Castro Pérez, antropólogo con una maestría en Comunicación, Cultura y Sociedad en la Universidad de Londres, en la Escuela Goldsmiths. Actualmente dirijo la Escuela de Comunicación y Publicidad en la Universidad Científica del Sur y soy profesor en la maestría de Antropología Visual en la PUCP”.

* “Escucho música y leo mucho. Me gusta el fútbol, pero ya no lo practico. Soy hincha de Universitario de Deportes desde que era pequeño y también del Arsenal, de Inglaterra. Ahora trato de aprovechar al máximo mi tiempo aprendiendo a ser un buen ser humano con mi hijo.

* “La fiebre mundialista por la campaña exitosa del Perú está impactando en las nuevas generaciones que contagian su entusiasmo. La explosión de júbilo no es gratuita, estamos celebrando que estamos empezando a hacer bien las cosas y hay esperanza de que estamos camino a alcanzar nuevas metas”.

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