Pablo Cateriano: "La selección hoy es nuestra alegría"

"Los mundiales anteriores los viví con nostalgia, con un poco de sufrimiento, pero resignación. Eso era. Resignación".

Esther Vargas
Esther Vargas

Pablo Cateriano ama el fútbol y está, como todos, con el corazón en la boca y feliz. Esto de tener a Perú en el Mundial es algo que esperó (esperamos) tanto, que todavía nos cuesta asimilar. El periodista y ahora relacionista público, a la cabeza de Métrica Comunicaciones, recuerda aquellos días de nostalgia, esos días en los que Perú estaba muy lejos de un Mundial, cuando muchos creíamos que no repetiríamos las hazañas futbolísticas que hicieron brillar a Cueto, Cubillas, Oblitas o Uribe. Hoy, Perú está en Rusia y, sea cual sea el resultado, logramos romper esa racha y llegamos a mostrar que sí podemos, que sí somos grandes, que somos un equipo con garra. Pablo Cateriano, que aplaude como el mejor hincha, está en Rusia, lleno de emoción, al lado de sus hijos. Cumpliendo un sueño después de tanto aguardar un momento de esta dimensión. Cateriano vive el sueño del equipo de todos con la camiseta bien puesta.

Los mundiales anteriores los viví con nostalgia, con un poco de sufrimiento, pero resignación. Eso era. Resignación. Era difícil ver a todos los países que jugaban por el campeonato mundial y el tuyo no podía estar por no clasificar en su debido momento o equis motivos. Yo tuve la suerte de ver todos los procesos mundialistas y era muy triste no ver a la selección peruana.

Como hincha, uno siempre sufre y, en estos últimos años, la mayoría de personas se acostumbraron a pensar que la victoria nunca sería para Perú. Hemos perdido casi siempre —por no decir siempre— y la mentalidad ya estaba como programada. Por momentos, he sentido que Perú ya estaba acostumbrado a ganar y, por otro lado, no observaba que todo tiene un ciclo. Como te decía... era muy nostálgico. Sufrimiento y resignación. Pero también es un Mundial, un Mundial (enfatiza).

Recuerdo la Eliminatoria del 82. España 82. Fue memorable, teníamos jugadores que ya venían jugando de manera formidable. Cueto, Cubillas, Oblitas, Uribe ya jugaban desde 1970 y esa selección era terrible. Fue un buen Mundial. Lástima que Perú no pudo clasificar a la siguiente fase.

Lo que estamos viviendo ahora es inédito. Estamos medio locos, hipnotizados y con muchas ganas de ver a la selección peruana en una Copa del Mundo. Los hinchas estamos totalmente convencidos de que (la selección) está muy bien respaldada y viene de un trabajo fantástico.
Somos protagonistas hoy y eso se perdió hace mucho tiempo. Es un orgullo, una satisfacción.

En el último partido para la clasificación de Perú a Rusia, lloramos. Fue muy emotivo. Uno de mis hijos no podía contener la emoción. Era inexplicable. Es algo histórico y una de mis frases fue: “Nos vamos al Mundial”. Y nos fuimos. Uno de mis hijos comentó en ese momento: “Hoy es el día más feliz de mi vida”.

El hincha hoy es más emotivo y, definitivamente, tiene más herramientas. Ahora todas las personas pueden grabar o transmitir en vivo todo lo que sucede. El himno nacional, el cántico y muchos detalles no pasan desapercibidos y son de gran utilidad para tener al hincha pendiente. Ahora, (el fanático) es más eufórico. Le gusta gritar, alentar, saltar...

El proceso eliminatorio de Perú fue muy difícil y somos el último país en clasificar. Mira la demanda de entradas para los partidos de Perú en la fase de grupos. Es alucinante. Nadie pensó que nuestra demanda por muchas cosas en Rusia superaría la oferta.

Como hincha estoy emocionado y me siento muy ilusionado. Después de la clasificación, creía que el objetivo ya se había completado. Pero no fue así. Estoy muy convencido (enfatiza) de que podemos clasificar a la siguiente fase. Sabes... tenemos muchos problemas, pero alguna estabilidad económica, y una de nuestras alegrías es la selección. La selección hoy es nuestra alegría.

DATOS

- Pablo Cateriano es CEO y socio fundador de Métrica Comunicaciones.

- De chico, jugaba fútbol. De adolescente, probó con la tabla hawaiana, luego se aficionó por el bádminton y en la entrada a la adultez apostó por el tenis. “Creo que, a estas alturas, queda claro que soy el típico mal deportista. Pero por suerte a los 50 encontré la actividad que se acomoda a mis tiempos y aptitudes: el ciclismo”, escribe el comunicador.

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