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Sandra Mendizábal, la señora del café

Impulsó las caravanas culturales del café de Villa Rica cuando pocos creían en nuestra bebida. Con ustedes, nuestra Mujer21 : la dueña de La Casa del Café.

Esther Vargas
Esther Vargas

Sandra Mendizábal es de esas mujeres que no se rinden, capaz de reinventarse e inyectarle pasión a cada proyecto. El ‘sí se puede’ es una actitud frente a la vida. Su mirada y su sonrisa amplia parecen decir que nada fallará si crees en lo que haces.

Dejó Villa Rica en la época del terrorismo. Era vivir o morir. Atrás quedó la tierra, los recuerdos de su abuelo inventando una despulpadora de café de madera para ayudar a los caficultores. Lima, la ciudad del caos, reemplazó el verde de sus días.

Se hizo aeromoza. Voló alto, y lo disfrutó al máximo. Pero a los 34 años, un accidente cerebrovascular le puso el stop. Con su entonces esposo y sus tres hijas, regresó a Villa Rica.

Su recuperación tuvo el aroma del café. Pronto vería que algo familiar la esperaba. La finca estaba allí. El café, de cara al sol. Así fue como convocó a los caficultores para ver sus necesidades, y constató que el buen café de Villa Rica era invisible.

"El café siempre saca lo mejor de uno. Incluso en tus momentos más difíciles y complicados siempre hay alguien escuchándote al costado de una taza de café. El café tiene esa magia". 

Fue la primera presidenta de la Cámara de Turismo de Villa Rica y llevó el café por los pueblos en unas caravanas culturales inéditas para la época. Catorce años después, cuando el café de Villa Rica ya tenía nombre propio, retornó a Lima.

Como catadora, profesora y empresaria, en un mundo tradicionalmente de hombres, se abrió paso. 

Sandra

Sandra

Si bien reconoce que en el Perú se vive un verdadero boom, ella espera que los entes rectores tomen las riendas y no dejen pasar la oportunidad. (Foto: Esther Vargas).

“Hay que vivir para transmitir y recordar que detrás de esa taza de café hay trabajo, sufrimiento, muchas alegrías y una familia que lucha”.

Hoy promueve la cultura cafetalera. Trabaja con los propios caficultores, tiene sus marcas de café de 85 puntos en taza y enseña a los jóvenes baristas que no basta servir una taza de café. Hay que vivir la experiencia, ir a la finca, ensuciarse los zapatos, respirar el mismo aire que el productor.
“El café nos une”, dice. Y es cierto, ya no somos dos desconocidas. Somos dos ‘coffee lovers’ conversando.

"Yo respiro café. El café es mi vida".

Si bien reconoce que en el Perú se vive un verdadero boom, ella espera que los entes rectores tomen las riendas y no dejen pasar la oportunidad.

La pasión hay que vivirla, y para Sandra, de 47 años, el café es purita pasión. Su objetivo va más allá de la cafetería recién inaugurada. Sandra quiere que el café peruano se imponga, y en el Perú primero.

DATOS

La Casa del Café inauguró esta semana su local en la calle Berlín, en Miraflores. La base está en Salamanca, donde hay tostaduría y laboratorio. 
-Sandra Mendizábal da clases en Cafestudio, el cual dirige Jhoel Caro.
-El local del Centro Histórico de Lima ya no pertenece a Mendizábal.

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