Mujer.21: Bettina Oneto, apasionada del arte

La actriz, cantante y humorista reflexiona y saca lecciones sobre la vida del artista. 

Betina Oneto

Betina Oneto

Betina Oneto (Perú21)

Liz Saldaña

Bettina Oneto tuvo una infancia muy feliz. No fue una niña triste por el divorcio de sus padres. Supo llenar su vida de sonrisas, juegos y celebraciones. 

Aunque era casi inevitable que se dedique al arte, debido que heredó todas las cualidades de su padre, el destacado actor Carlos Oneto ‘Pantuflas’, fue su madre quien la marcó y dejó en ella los gestos, ademanes y soltura del personaje que nos regala hasta hoy.

“Mi papá hacía televisión, tuvo un programa llamado Bimbo en domingos gigantes. Yo crecí viendo el ambiente artístico y rodeada de grandes artistas… Pero la mujer alegre que ven en mí es por influencia de mi mamá, yo la imitaba”, recuerda sonriente.

Apenas salió del colegio, Bettina se casó, tenía solo 18 años. Se fue a vivir a Toronto, Canadá, con su esposo, el músico Luis Macedo, integrante del grupo The Mad’s. Estudió canto, y actuación. 

Tuvo a su primera hija, Shantall Young Onetto y luego se separó. Años después se volvió a casar y tuvo dos hijos más. En los años 90 volvió al Perú para quedarse.

“Fui cantante de la orquesta del músico italiano Carlo Berscia. Formé un grupo en Canadá llamado Pisco Sour. Hice teatro con Osvaldo Cattone , también actué en café-teatros y revistas musicales. Fui vedette, hice televisión y he realizado unipersonales”, cuenta la actriz sobre su vasta experiencia.

Bettina vivió grandes momentos de fama y popularidad, pero admite que cometió excesos con el alcohol y las drogas. Sin embargo, Dios entró a su corazón y todo en ella cambió. “Logré evolucionar espiritualmente”, puntualiza.

Pero esa no fue la etapa más dura de su vida. Oneto precisa que sufrió mucho cuando se enteró de que su madre padecía alzhéimer y cuando la acusaron de abandonar a su padre.

“Tuve una madre muy alegre, pero al sufrir de alzhéimer nunca más fue mi mamá. Sufrí mucho con eso. Luego mucha gente dijo que abandoné a mi papá, pero fue él quien nos pidió que no lo viéramos más porque tenía todo en su nueva pareja”, recuerda con dolor la actriz, quien se hizo cargo de sus padres hasta el final de sus días.

Oneto, a sus más de 60 años, está agradecida con la vida, pero reconoce que se dedicó más al arte que a su familia. Ella aprendió que el tiempo no retrocede, por eso aconseja a las mujeres disfrutar cada pequeño momento con sus hijos.

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