Yvonne Frayssinet estudió en un colegio de monjas pero luego se rebeló ante el machismo. (Atoq Ramón/Perú21)
Yvonne Frayssinet estudió en un colegio de monjas pero luego se rebeló ante el machismo. (Atoq Ramón/Perú21)

se transformó de una inocente niña educada en un colegio de monjas a una experimentada actriz que se rebeló ante el sometimiento, el machismo y los prejuicios sociales.

"Yo estaba en el colegio de monjas. Era todo muy de señoritas, pero nunca me gustó el machismo, no lo acepté en mi vida. (…) Jamás al sometimiento. Yo siempre quise ser independiente y siempre lo fui. (…) ¿Fui rebelde? Sí, por supuesto, no era como las demás, que eran más dóciles. Para mí (la vida) fue un poco más difícil, pero de repente por eso más fascinante", reflexiona.

Su independencia, sus ganas de cambiar el mundo y su mirada crítica la ayudaron a elegir la actuación como carrera, algo que al inicio causó preocupación a sus padres, pero finalmente terminó por convencerlos: "Al principio me veían muy expuesta. Sin embargo, les gustaba lo que hacía porque me veían feliz".

El tiempo le dio la razón, su corazón no le mintió. Hoy es considerada la primera actriz peruana. Y no podría ser de otra manera: sus maestras fueron grandes figuras de las tablas como Carmen Escardó, Regina Alcóver, Maricarmen Gordón y Elvira Travesí.

Sus más de 40 años transitados entre el teatro, el cine y la televisión le permiten ver con claridad que la mujer peruana ha evolucionado en estos rubros, que ha dejado de ser un adorno para convertirse en la protagonista o hacedora de mundos paralelos expuestos en grandes escenarios: "Ahora se hacen obras de mujeres y para mujeres. Antes las mujeres eran el adorno en una obra de teatro. Se hacían obras machistas donde las mujeres eran las sonsas y lindas. (…) Hoy ha cambiado mucho la mentalidad. Las mujeres intervienen en las obras con papeles importantes y siendo protagonistas, pero antes las mujeres eran de relleno. Hoy vemos muchas actrices, escritoras y directoras de una preparación y calidad admirables".

Es tan rebelde en su vida profesional como amorosa. Sonríe cuando confiesa que siempre trata de que su voz sea escuchada en la relación de más de 20 años que tiene con el actor Marcelo Oxenford, y que producto de su lucha y amor nació la también actriz Lucía Oxenford. "Me impongo en silencio, no soy de alzar la voz. Hago lo que me parece, pero sin hacer ruido", nos revela como receta para ser practicada a diario.

"La cosa es no pelear. Las mujeres tenemos un ingenio diferente, y si esa pareja no te conviene, no gritar: ¡no me convienes! Simplemente cortar la relación o ir donde te puedan ayudar", dice, con esa maravillosa voz y estilo.

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