Una sucesión en una no es un proceso simple y suele ser aplazado, porque preparar a la próxima generación para asumir tales responsabilidades es una tarea complicada y, especialmente emocional, con potenciales barreras entre padres e hijos, con diferencias de criterio entre hermanos, familia política, etc.

“Para lograr una eficaz planificación, las empresas privadas requieren que los propietarios consideren muchos factores, cada uno con eventuales conflictos personales de cierta magnitud, y un agente de control. Deben abordarse, por lo menos, tres opciones para la transición generacional: la continuación del negocio; venta como un negocio en marcha antes de que el valor de los activos se deteriore; o la liquidación de activos para cumplir con las obligaciones del negocio y maximizar el valor residual a distribuirse en la familia”, comenta al respecto José Torres-Llosa, socio a cargo de Interim Management en Amrop Perú.

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Entonces, ¿cómo lograr que esta sucesión sea exitosa y no se deba optar por vender la firma o liquidarla? Según Torres-Llosa, existen tres pasos que pueden garantizar un mayor porcentaje de éxito en la transición:

1. Elaborar un plan para determinar el curso que se tomará. Para ello, de acuerdo con el camino elegido, se debe contar con un plan debidamente documentado, la identificación del responsable de llevarlo a cabo, su rol y obligaciones, el monitoreo de los procesos a seguir y su actualización, según sea necesario.

2. Elegir a un agente de control. Esta es una decisión que debe tomarse lo más pronto posible, debido a que cuando exista una pérdida del liderazgo interno de la administración familiar, el personal de la empresa siente el vacío de liderazgo inmediatamente. La obligación del agente de control es asegurarse de que el plan aprobado se realice.

3. Optar por un Interim Manager. Cuando en el momento de la transición no se cuenta con sucesores planificados y entrenados, la selección prematura de un gerente a largo plazo puede aumentar la ansiedad en la empresa, en lugar de conducir a la calma. En estos casos resulta conveniente utilizar los servicios de un Interim Manager que pueda llenar el eventual vacío de la administración hasta que el sucesor previsto en el plan pueda asumir su cargo.

“Lo bueno de contratar un Interim Manager es que, una vez finalizado su trabajo, saldrá de la empresa en búsqueda de nuevos desafíos que le permitan volcar en otras empresas sus conocimientos y experiencia”, finaliza Torres-Llosa.

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