En La Libertad menores son adiestrados antes de iniciarse como criminales. (Fabiola Valle)
En La Libertad menores son adiestrados antes de iniciarse como criminales. (Fabiola Valle)

"Asesiné a un policía de un disparo en la cabeza por encargo de mi tío. Él me obligó, me dijo que, si no lo hacía, me mataría a mí y a toda mi familia. El día del crimen no lloré, la verdad no sentí nada… solo disparé muy rápido y luego, corrí".

Este estremecedor testimonio corresponde a Norbin Antonio Aguilar Rodríguez, un sicario adolescente de solo 17 años, con sonrisa pícara y mirada angelical, que no ha votado jamás pero maneja a la perfección una retrocarga. El joven tiene una condena de seis años y está recluido en el centro de rehabilitación juvenil José Abelardo Quiñones, en Chiclayo (). Durante la entrevista, sonríe y recuerda cómo dejó el colegio para trabajar en el campo y ayudar a sus padres. Entonces, nadie imaginaba que sería capaz de matar a sangre fría.

Norbin recuerda que le pidió 300 soles a su tío Elber Fernández (26) para comprarse ropa y otras prendas que sus padres no podían costearle. Aprendió a manejar armas en el campo y fue precisamente su tío quien lo entrenó.

El 21 de mayo de 2012, el día de su primer crimen, su tío lo trasladó en moto al anexo Nuevo Luz, en Amazonas. La víctima era el suboficial Fernando Rodríguez Torres (40), de quien el tío de Norbin se quería vengar porque este le impuso una papeleta. "Mi tío conocía todos sus pasos y puso en el camino piedras para que el 'tombo' baje de su auto. Luego me dijo: "Toma tres cartuchos calibre 16. Si con uno no le das, ahí tienes dos más. Tienes que matarlo como sea. Si lo logras ya no me pagas los 300 soles". Entonces, lo hice", cuenta el muchacho.

Joel Humberto Otiniano Yupanqui (16), otro sicario juvenil detenido y quien abandonó el colegio en quinto de primaria para trabajar como cobrador de combi, nos cuenta su experiencia con más desconfianza. "Me acababa de comprar un celular nuevo y recibí una llamada telefónica desde el penal de Piedras Gordas… era 'Borrego' (Alexander Campos Vásquez, un prontuariado delincuente); me dijo que quería 'chambear' conmigo y pensé que era por 'la legal', pero era para matar al alcalde de Lamas (Fernando del Castillo). Me prometieron 4 mil soles. Yo no sabía manejar armas, pero ellos me entrenaron. Sin embargo, la Policía me capturó antes de cometer el crimen".

ESCUELA JUVENILPero no solo en Lambayeque los delincuentes entrenan a jóvenes para convertirlos en sicarios. En existen hasta tres bandas que reclutan a menores, de entre 12 y 17 años. Se trata de 'La Jauría', ´Los Pulpos' y ´Los Malditos de Río Seco', responsables de la mayoría de crímenes perpetrados en la región. El adiestramiento se realiza en el Cerro de Cabras, ubicado en el distrito trujillano de La Esperanza.

Según la Divincri, los sicarios cobran entre 500 y 10,000 soles por cometer un homicidio. Además, ahora los delincuentes promocionan sus crímenes en las redes sociales.

El jefe policial liberteño, coronel Óscar Gonzáles, señaló a este diario que los sicarios trujillanos prefieren usar pistolas 9 milímetros para ultimar a sus víctimas, las cuales son compradas en el mercado negro por 500 y 1,000 soles.

SICARIOS MATARON A 600Pese a toda esa información, ni la Policía ni la Fiscalía manejan actualmente cifras exactas de los asesinatos cometidos por sicarios.

Sin embargo, según el Censo Nacional de Comisarías 2013 realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (), en el año 2012 se registraron 1,374 asesinatos con arma de fuego. De esta cifra se estima que al menos la mitad, es decir más de 600, correspondió al violento accionar de los sicarios.

De acuerdo con las estadísticas de la Policía de Lambayeque, en los últimos tres años se han reportado más de 50 asesinatos por sicariato en esa región. En tanto, La Libertad registró el año pasado 227 crímenes y la mayoría fueron ajustes de cuentas.

Ante la falta de información sobre el tema, el Consejo Nacional de Política Criminal del está trabajando en un Plan Nacional Priorizado sobre Sicariato, el cual debe estar listo en dos meses e incluirá un diagnóstico del fenómeno criminal, así como una propuesta de política nacional para controlar y reducir el delito.