Muchos perros han perdido la confianza en los humanos” (Foto: Jose Marcano)
Muchos perros han perdido la confianza en los humanos” (Foto: Jose Marcano)

Las segundas oportunidades existen. Sin embargo, no todos las tienen, sobre todo, aquellos que no tienen voz. De a pocos y gracias a su marcado amor por los animales, , más conocida como , ha creado una red de rescate animal para dar un hogar a perros y gatos abandonados y, muchas veces, maltratados.

Tifa es una mujer de diversas facetas. Es veterinaria de profesión, fotógrafa en ejercicio, surfer y música. No obstante, de todo lo que hace, su vocación como rescatista animal es lo que más satisfacción le genera. Su gran empatía por los animales les ha permitido encontrar a otras personas como ella con las que se apoya para darles una nueva vida a los animales rescata.

-¿Cómo nace tu vocación de ayudar a los animales?

En realidad, la primera vez que ayudé a un perrito abandonado fue de muy niña. Lo hice a escondidas de mis papás. Lo que hice fue envolverlo con una mantita en la puerta de mi casa y le llevaba en secreto comida y agua. Siempre estuvo presente en mí esa compasión por los animales. Conforme fui creciendo, decidí estudiar Medicina Veterinaria por mi amor a los animales. Felizmente, mi familia siempre me ha ayudado en cada decisión que he tomado. Tuve un perrito cuando era niña, mis padres no eran muy animaleros. Siendo sincera, esa primera experiencia, no fue una tenencia muy responsable.

-¿Cómo funciona la red de rescate que has construido?

Desde siempre había rescatado perritos abandonados, pero no era algo tan continuo y organizado como lo es hoy. Cuando rescataba a un perro, siempre me las arreglaba costeando los gastos de su tratamiento publicando en redes y apoyándome con la familias y amigos cercanos. Sin embargo, se trataba de un solo caso a la vez. Ahora la red es tan grande, tenemos varios casos al mismo tiempo.

-¿Cómo logró institucionalizarse?

Fue un caso en pandemia: un señor tenía 30 perros hacinados en una vivienda en San Miguel. Una amiga que sabía que yo solía ayudar a perritos me avisó y fui a ver cómo podía ayudar. Me chocó muchísimo ver a los perritos en tan malas condiciones. Los perros nunca habían salido en su vida, no comían y convivían con ratas. Compartí este episodio en mi cuenta personal de Instagram contando toda la ayuda que necesitábamos para rescatar a los perritos y darles una nueva vida. La gente empezó a moverse y todos los días llegaban personas para ayudar. Hasta el día de hoy, muchos de estos gastos los solventamos gracias al apoyo de estos padrinos, quienes ponen el hombro para solventar los alimentos, la limpieza y los gastos por salud de los perros que rescatamos. No solo es rescatar a los animales y darlos en adopción. Hay protocolos de salud y seguridad que deben tenerse en cuenta. No puedo dar en adopción a un perro enfermo. Sería poner en riesgo a otros animales y personas. En mi caso, adapté un piso de mi casa como un refugio, donde llegan los perritos más graves. Allí es donde se rehabilitan y esperan por una familia para ser adoptados.

-Una noble labor.

Convertirme en rescatista no fue una decisión consciente. Siempre lo hice desde niña siguiendo mi corazón. Poco a poco fui ayudando a mis animales y ahora es de mi día a día. No todos los perritos están en mi refugio; hay algunos que no están graves y que los atendemos en casas temporales. Es importante que cada vez haya más personas que adopten, porque, cuando adoptas, no solo salvas la vida de ese perrito, sino da pie a que se libere un cupo en un albergue para que se rescate a otro perro abandonado.

-¿Qué tanto ha evolucionado la tenencia de mascotas?

Los tiempos han cambiado muchísimo. Ahora hay concepto diferente, el perro llega a convertirse en un integrante más de la familia. Antes era simplemente la mascota que estaba ahí, le dabas comida y agua, pero nada más. Es un cambio radical, porque cada vez se tiene más conocimiento del comportamiento animal. Ahora hay personas que analizan la comunicación con los animales que tienen en casa. Hoy en día entendemos más a nuestros perros. El vínculo es más fuerte. Personalmente, yo detesto el término mascota. Creo que los perros son increíbles, pero aún hay mucha gente que los minimizan.

-Según los registros de la organización Voz Animal, en el Perú existen más de seis millones de perros abandonados, de los cuales al menos cuatro millones pertenecen a Lima. ¿Por qué hay una mayor tendencia al abandono animal?

Hay falta de concientización y hay mucha ignorancia en qué es todo lo que implica tener un perro. La tenencia responsable no es barata. El cuidado de perros requiere cada vez de mayores atenciones. Ese desconocimiento de las necesidades de un perro y eso termina generando estas situaciones lamentables. Tampoco es tan difícil, pero sí se trata de una responsabilidad. Necesitas tiempo, dedicación y una solvencia económica que te permita darle una buena calidad de vida. Ojo, nadie dice que debas ser millonario. Pero tampoco no se trata solo de ‘yo quiero a mi perro, lo abrazo, lo beso y suficiente.’ Una tenencia responsable implica muchas más cosas.

-¿Por qué muchas veces se marca una línea grande entre perros callejeros y perros de casa?

Un perro que ha estado desde pequeño en una casa es totalmente dependiente y nunca ha pasado por necesidad alguna. Los perros de la calle no son diferentes. Lo único es que les tocó vivir una realidad distinta por irresponsabilidad de algunas personas. Por supervivencia, esos perros aprenden a vivir en la calle, pero eso no quiere decir que no pase hambre y no pase frío. Justo por eso, los perros de la calle adoptados son los más agradecidos.

AUTOFICHA

- “Mi nombre es Estefanía Grados, pero todos me dicen Tifa. Tengo 34 años. Estudié veterinaria y fotografía. Vivo en San Miguel, pero por mucho tiempo viví en San Bartolo. Amo a los animales, el mar y las plantas. Me encanta correr tabla, fui instructora por tres años”.

- “Creo que tengo seis perros (risas), se han ido quedando conmigo. Una se llama Cindy, porque mi fotógrafa favorita es Cindy Sherman. Los otros se llaman Hércules, Hanz, Nicole, Yelena, Chewbacca y Camel”.

- “Me encanta cantar, amo la música. Hasta he grabado un disco. No me gusta salir mucho a fiestas. Soy bien hogareña, no tomo ni fumo. Soy muy empática y eso es algo que rige mi vida. Pese a que soy muy sensible, creo que igualmente soy fuerte. En algún momento fui vegana y luego pasé a ser vegetariana. Ahora he vuelto a comer pollo”.