La pelea con un vigilante, ocurrida hace tres años en el distrito limeño de Independencia, se convirtió en la pesadilla del exmilitar Hilario Moya y su familia, pues él está recluido en el por la 'muerte' de su adversario, quien ahora goza de buena salud.

De acuerdo con la notificación de mandato de detención contra Moya, el vigilante Moisés Fernández Cantoral, de 31 años, sufrió lesiones graves seguidas de muerte producto de la gresca.

Pero la madre del supuesto occiso, Agustina Cantoral, admitió en el noticiero América Noticias que su hijo está vivo y trabajando en una mina de , a más de 5,000 metros sobre el nivel del mar. "Él no está muerto, pero sí estuvo grave. No podía ni comer y le dábamos agua con una caña", afirmó.

Ambas familias coinciden que el exsoldado lesionó el rostro de Fernández. Moya contó que atacó con una botella al vigilante porque este lo amenazó con un revólver.

Sobre el caso, el Instituto de Medicina Legal determinó en abril de 2009 –fecha de la gresca– que las lesiones de Fernández fueron leves. Pero tres años después pasaron a ser graves y hace una semana notificaron a Moya que iría preso por causar una muerte.

Los familiares de Moya esperan que la notificación firmada por la secretaria judicial de la jueza Catalina Llerena esté equivocada y él vuelva a su hogar.