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Mujer.21: Silvia Vásquez-Lavado, la primera peruana en llegar al Everest

Escaló la montaña más alta del mundo y se reinventó tras sufrir abuso sexual de niña.

“Las drogas y  el alcohol son el reflejo del dolor que tenemos. Yo consumía mucho alcohol por dolor,  pero lo superé”. (USI)
Redacción PERU21
Redacción PERU21

El estigma y la vergüenza regresaron cuando tenía 20 años. El silencio parece el olvido, pero no lo es. Borrar episodios dolorosos es a veces la fórmula recurrente para continuar, pero un día el recuerdo llega como un huracán y destruye eso que llaman normalidad, paz, tranquilidad. Silvia Vásquez-Lavado es una sobreviviente. Sus heridas están curadas. Y ahora que ha vencido esos miedos, el sueño que ilumina sus ojos se resume en ayudar a otras víctimas del abuso sexual a salir adelante.

La primera mujer peruana en llegar a la cima del Everest es la nueva embajadora de la marca Perú. Llegar a la montaña más alta del mundo fue un reto, el comienzo de una historia, y también el término de otra. A punto de cumplir los 42 años, Silvia se siente curada. Sonríe, mira y abraza, como solo lo pueden hacer las mujeres íntegras, o mujeres como ella, mujeres que se reconstruyeron.

[Silvia Vásquez-Lavado, la primera peruana en alcanzar cima del Everest, envió este mensaje especial a las mujeres]

A los 20, Silvia consumía alcohol en exceso, y tenía miedo. Sentía un dolor indescriptible. En 2005, su madre la hizo regresar de los Estados Unidos para conectarse con esa niña aterrorizada que entre los seis y los nueve años fue abusada sexualmente por un hombre cercano a su familia, que trabajaba en casa. "Yo soy una de esas personas que no pudo ver justicia, como muchas otras peruanas", dice. En su voz no hay resentimiento. El trauma nos tapa el fuego, comenta Silvia.

-Yo no quería recordar. Tenía vergüenza, me sentía dañada. El trauma bloquea el fuego. Yo descubrí en la naturaleza ese fuego interno. Regresar al Perú me daba mucha tristeza. Partí a los 18 años a estudiar. Mantener el secreto dentro no lleva a nada. Cuando hablé, me sentí liberada. Lo hice en 2014 frente a 2,000 personas en San Francisco, Estados Unidos.

-Tengo la pasión de ayudar a la gente a empoderarse y amo la tecnología. Ahora quiero usar la tecnología para empoderar a estas personas.Sus ojos brillan otra vez. Otro sueño, más alto, en marcha.

Por: Esther VargasFotos: Roberto Cáceres

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