Cumplir sueños. De eso se trata la vida. O así debería ser. Pamela y Ximena Ceballos estaban frente al mar de Chorrillos recogiendo piedras. Eran unas niñas. Se sorprendían con ciertas piedras hermosas, únicas, raras. Ninguna de las dos pensó que hoy y su futuro estarían ligados a esa curiosidad, a esa pasión por la naturaleza. Muchos años después, Ximena y Pamela abren la puerta de su pequeña joyería, en San Isidro.

Sissai es la primera joyería en el Perú licenciada por la Alianza por la Minería Responsable (ARM). Compran el oro y plata bajo el estándar de minería justa Fairmined para apoyar al desarrollo sostenible y equitativo de la minería artesanal. Saber que están apoyando a las comunidades las hace felices.

–Ximena hizo unas pulseras y yo las vendí– recuerda Pamela. Así empezó todo. Fue hace 20 años. Pensaron en algo propio y el tiempo las llevó por caminos profesionales diferentes, hasta que en 2011 retomaron la idea de concretar algo propio que las llenara. La brisa del mar de Villa reordenó los recuerdos.

Pamela estudió Publicidad; y Ximena, Psicología. La tienda nace en 2014. Tras varios años de ejercer sus carreras, decidieron que tener una empresa era lo que tanto aguardaban. Sissai significa florecer, y eso es lo que las hermanas Ceballos buscan todo el tiempo.

–Es full creatividad. Hacer empresa es complicado, pero es divertido–. Lo admite Ximena, rodeada de joyas de plata y oro, y de piedras, hermosas piedras como el Ópalo Andino, la más apreciada en el mundo por su color único. Mientras cuentan sus retos, acarician piedras. Mira la Pirita, escudo energético que las protege, y la Obsidiana, roca volcánica que las impulsa a no detenerse, a crecer.

Pamela cree que las cosas malas deben dejarse atrás y entenderse como un aprendizaje en el camino: "Un bajón es aprender. Y hay que tener bastante tolerancia a la frustración".

Para estas hermanas –que no llegan a los 40 años– hacer negocio en el Perú es un reto. Más allá del machismo que han enfrentado en distintas etapas, se sienten orgullosas de aportar a un mejor país. Por eso, se enorgullecen de la distinción de "joyería ética".

–Nuestro producto es para alguien que gusta del arte, más allá del grupo socioeconómico o la edad. Es gente que valora el trabajo artesanal y lo que hay detrás.

Las palabras de Ximena vuelan entre hilos de plata.

¿Mamá y empresaria? Pamela explica que ser empresaria le ha dado el balance para poder compartir más tiempo con la familia. Algunas mujeres no se atreven, pero ella y su hermana son un ejemplo de que, más allá de hacer empresa, los sueños sí se cumplen.

–¿Siguen mirando piedras en la playa?– pregunto.

Y las dos responden que sí (risas).

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