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Empresario persigue a los secuestradores de su hija y la rescata en La Molina

Padre alcanzó a ver cautiva a su hija dentro de su camioneta y persiguió a hampones en La Molina .

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Valeroso padre. Empresario Mario Fernández y su esposa solo agradecían el tener a su hija con ellos. (José Caja/GEC)

Shirley Avila

De terror. Recibió una videollamada del teléfono de su hija y al responder vio a un sujeto que le dijo: “Tenemos a tu hija. Tráenos dinero. Ven por ella”. El empresario salió raudo de su casa, a bordo de su camioneta, y al alcanzar ver a la joven secuestrada –dentro de su propio vehículo–, no dudó en acelerar y perseguir a los delincuentes por más de 20 cuadras para, finalmente, rescatar a su hija sana y salva.

Era cerca de la 1:00 de la madrugada. Camila Fernández (20), quien había salido de su universidad y luego se había dirigido a dejar a su amiga en su vivienda, retornaba a su hogar en su moderna camioneta marca Audi, de placa AXT-140.

Cuando iba por la avenida La Molina , en el distrito del mismo nombre, tres hampones a bordo de un auto le cerraron el paso. Estos la amenazaron con sus pistolas y subieron a la camioneta de la joven. La obligaron a pasar al asiento posterior del vehículo, donde uno de ellos no dejaba de amenazarla con su arma. Ella les repetía que no tenía dinero.

En ese momento, uno de los maleantes cogió el celular de la víctima e hizo una videollamada al padre de esta, el empresario textil Mario Fernández. El temor que sintió el padre por la vida de su hija hizo que no dudara ni un segundo y saliera en busca de ella sin pedir ayuda a la Policía.

SANA Y SALVA

Él y su esposa abordaron su camioneta, en pijamas, rumbo a la avenida La Molina. En el trayecto se cruzaron con una unidad de serenazgo y el empresario gritó que tenían a su hija secuestrada. Siguió su camino y al llegar al lugar indicado por los delincuentes, vio a su hija en su camioneta rodeada por sus secuestradores.

Cuando estaba a punto de bajar, los maleantes advirtieron la presencia de los serenos –que venían siguiendo al padre– y fugaron con la universitaria. El desesperado padre aceleró a 200 km por hora, según él mismo lo contó, hasta alcanzar a los plagiarios en la cuadra siete de la avenida Raúl Ferrero, donde les cerró el paso y se produjo una colisión.

Los maleantes bajaron y comenzaron a disparar contra los serenos para luego robar un taxi y fugar. Ahí quedó la joven, quien corrió a los brazos de su padre. Este, muy nervioso, dijo: “Solo quería tener a mi hija conmigo”.

DATOS

- La joven universitaria cumplió años justamente ayer. Su mejor regalo fue la valerosa acción de su padre que, dijo, actuó por instinto. 

- Según declaró el empresario textil Mario Fernández, los secuestradores de su hija eran venezolanos. La Policía está tras sus pasos. 

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