Humberto Guerra, microbiólogo distinguido con el Premio Esteban Campodónico.
Humberto Guerra, microbiólogo distinguido con el Premio Esteban Campodónico.

Cuando le pregunto por el Perú, usa con especial fervor las palabras idealismo y patria. Pero las utiliza pensando en lo concreto: lograr un país mejor. “Felizmente, todavía pienso que estoy en condiciones de poder pensar, actuar, guiar y conversar para ayudar a que se logre un Perú mejor”, me dice sereno y optimista.

Recibe mi llamada desde Estados Unidos, adonde viajó para visitar a su hija y nietos. “Es una actividad que no deben dejar de hacer los abuelos”, dice el médico de 81 años. El microbiólogo Humberto Guerra ha sido distinguido con el Premio Esteban Campodónico 2021, organizado por la y la Fundación Clover, de Nueva York. “Por su fructífera labor como médico investigador y por una intensa actividad académica en el campo de la microbiología, donde ha fortalecido los vínculos de cooperación nacional e internacional para combatir las enfermedades tropicales”, se lee en una descripción.

Cofundador y exdirector del Instituto Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, durante su vida profesional fue parte de trabajos de investigación para como la verruga peruana, leishmaniasis, hepatitis B y delta, lepra, entre otras.

Dice que se jubiló en 2010. Le respondo que un investigador quizás nunca se jubila. “Pero las neuronas de uno se jubilan primero”, dice y sonríe el experto que investiga, enseña y piensa en un Perú mejor.

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-Deduzco que ha tenido varias oportunidades laborales para radicar en otros países.

Sí, ha sido una opción siempre. Depende de las prioridades de cada uno. He tenido oportunidades de quedarme en EE.UU., en Europa, pero en ningún momento las he considerado.

-¿Por qué? El Perú es ingrato.

Dos cosas: el idealismo por un lado y mi familia, por otro.

-¿Idealismo hacia qué?

El Perú es un país en construcción. Si no contribuyes, ¿qué eres?

-Pero también es un país que a veces nos duele. Y se piensa que afuera es mejor tal vez.

¿Pero mejor para qué? ¿Para vivir? Tal vez, en alguna época. ¿Mejor para contribuir? ¿Con quién quiere uno contribuir? Me parece lo más lógico contribuir con tu propia familia y el propio país, y si el país lo necesita más todavía.

Humberto Guerra, microbiólogo distinguido con el Premio Esteban Campodónico.
Humberto Guerra, microbiólogo distinguido con el Premio Esteban Campodónico.

-Las palabras investigación, ciencia, tecnología en la pandemia han adquirido una relevancia particular. ¿Cuál es su reflexión?

El mundo siempre ha estado consciente de eso. Es el Perú donde no se ha sido realmente consciente. Varios de nosotros desde hace mucho tiempo estamos, si se puede decir, predicando la palabra: se necesita ciencia para poder avanzar como país, y no solamente desde el punto de vista económico; sino también desde el punto de vista de justicia.

-Usted ingresa a San Marcos en el 57, tiempo en el que la palabra idealismo era muy fuerte. ¿Por qué elige Medicina y no quizás Ciencias Sociales?

Mi interés siempre ha sido con las ciencias físicas, químicas, matemáticas, biológicas. Yo tengo una mentalidad un poco concreta, y tengo cierta habilidad manual. Entonces, dado el equipamiento genético que manejo, para las ciencias sociales no sirvo. La historia me interesa, pero conocer el pensamiento de, por ejemplo, los filósofos me queda como una curiosidad, no como algo útil. Yo quiero servir: para qué sirvo y cómo puedo servir. Decidí que sí servía como material para ser médico y dentro de la medicina me cabían fundamentalmente dos posibilidades: aprovechar mis habilidades manuales, terminar como cirujano; o aprovechar mis habilidades de investigación y conocimiento, y ya había empezado a practicar como microbiólogo desde el 59. Y en la microbiología no solo hay diagnóstico, también hay investigación.

-Y parte de su quehacer ha sido estar en la fundación del Instituto Von Humboldt.

La fundación le correspondió al doctor Hugo Lumbreras. Yo estaba en Houston sacando el doctorado en Microbiología e Inmunología, y fui incorporado entre los fundadores. El papel del instituto ha sido muy valioso para el desarrollo de la universidad y para el desarrollo de la ciencia en el país.

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-¿Cuál es su lectura de la pandemia?

Se ha perdido bastante el convencimiento de que la ciencia es absolutamente necesaria. Se ha relativizado la importancia de la ciencia. Si no se toma en serio a la ciencia, el mundo no camina. Y el hecho es que hay anticiencia, que es nociva, como el movimiento antivacuna; en este momento hay personas que pudiendo hacerlo, no se vacunan por el efecto tan nocivo de la anticiencia.

-¿Por qué hay esos grupos antivacunas?

Habría que buscar una explicación en las ciencias sociales. Sin embargo, es obvio que hay personas que lucran con ello. Un británico publicó un artículo que se demostró que era falso; pretendía demostrar que el mercurio de algunas vacunas podía estar produciendo problemas neurológicos. Eso es una falsedad. Se le quitó el título de médico en el Reino Unido y se vino a EE.UU., donde tiene su movimiento y gente que le sigue.

-¿Qué dice la microbiología del futuro de la humanidad?

Pueden aparecer más sorpresas y algunas muy desagradables. Tenemos desafíos reales en nuestro territorio y no sabemos lo suficiente para combatir en el momento que se produce un brote. Hay que tener gente preparada. La ciencia nativa es absolutamente necesaria para un país.

-¿Pasarán 100 años para otra pandemia?

No. Vienen más seguido. El cambio climático ‘ayudará’. La gente debe tener la convicción de que es necesario aplicarse la vacuna. No hay excusa para no vacunarse. Es mucho mejor estar vacunado y prevenido que enfermo o muerto.

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-¿El Perú ha sido justo con usted doctor?

Bueno, no hay que buscar justicia individual. Si hubiera estado en otro sitio, puede ser que hubiera conseguido más cosas, pero no creo que hubiera sido más feliz.

AUTOFICHA:

- “Soy Antonio Humberto Guerra Allison. Tengo 81 años. Nací en Lima, de parto domiciliario, en la avenida Fresnos 751, frente al Parque de las Aguas. Somos dos hermanos, uno falleció en el año 2014. Mi mamá tuvo una pérdida, una niña. Estudié Medicina en San Marcos (1957-1961), luego en la Universidad Peruana de Ciencias Médicas y Biológicas desde 1962; luego en 1965, año de la graduación, la universidad pasó a llamarse Universidad Peruana Cayetano Heredia”.

- “Desde estudiante ya trabajaba en microbiología. Era responsable de dos laboratorios: del Loayza y Dos de Mayo. Seguí la carrera de microbiólogo, tengo el doctorado en Microbiología e Inmunología. Fui el primer PhD que se quedó en la universidad (Cayetano)”.

- “Soy profesor emérito de la Universidad Cayetano Heredia, que permite tener discípulos, dirigir tesis, en fin. Soy autor o coautor de numerosas publicaciones científicas nacionales e internacionales, 109 de las cuales aparecen en revistas, 35 en libros y 52 han sido registradas en PubMed”.

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