En una acción arriesgada y decidida, un efectivo policial evitó que un joven de 18 años se suicidara, tras despojarlo del arma que tenía para cumplir con su cometido. Ocurrió en .

Luis Gutiérrez Anicama se apostó en las gradas de una loza deportiva con un arma calibre 38, donde pretendía quitarse la vida debido a que estaba deprimido por las constantes burlas de las que era víctima por el acné que padece.

Hasta el lugar llegó el padre del muchacho y una monja, quienes intentaron disuadirlo de que tome tal decisión, sin lograr resultado alguno. Tras estos intentos fallidos, un brigadier de apellido Vigo, junto a otros policías, se acercaron al muchacho y lo rodearon, logrando quitarle el arma con un rápido movimiento.

Gutiérrez Anicama fue trasladado a la dependencia policial del sector. Se supo que será sometido a tratamiento psicológico para superar su problema.