Hermanos habrían utilizado pólvora de cartuchos de ratablanca en ataque a clínica Ricardo Palma

Personal de la  Dircote halló 21 cartuchos de ratablanca en la casa del padre de los implicados. El ataque dejó 35 heridos, lunas rotas, cañerías colapsadas y 5 vehículos afectados.

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Llegaron juntos a la clínica Ricardo Palma de San Isidro. En la puerta, se separaron. Uno fue a la cochera; la otra, al sótano, donde se encuentra el Laboratorio de Radiología. Allí se produjo la primera explosión. Eran, aproximadamente, las 10:06 de la mañana y el lugar –generalmente apacible– se transformó en un ambiente lleno de gritos y de desesperación. Todo estaba inundado por el humo.

Apenas dos minutos después, se sintió una segunda y más fuerte detonación en el primer sótano, cerca de una rampa. Serenos de San Isidro ingresaron a este lugar y encontraron a Lenin Benites Aguirre, de 40 años, en el piso. Este era uno de los autores del atentado.

“Quiero morir, quiero morir”, gritaba mientras era llevado en una camilla a la sala de operaciones. Al retirarle la ropa, se detectó que este sujeto llevaba puesto un chaleco antibalas, el que, pensó, iba a protegerlo del estallido. Él presentaba heridas abiertas en las dos piernas, así como graves quemaduras.

Mientras esto ocurría, su hermana Claudia Benites Aguirre –de 44 años–, quien hizo estallar la primera carga explosiva, también era auxiliada por los médicos. Su estado también era crítico.

Este acto, que causó unos 35 heridos en total –todos en proceso de recuperación–, obligó a la evacuación del complejo hospitalario. Pero, ¿qué llevó a estos hermanos a cometer tan terrible hecho?

FUE POR VENGANZA
Aunque inicialmente el jefe de la Región Policial Lima, general Gastón Rodríguez Limo –quien llegó a la escena del crimen–, deslizó la posibilidad de que se tratara de un caso típico de extorsión, con el correr de las horas esta hipótesis cambió radicalmente.

Para la División de Investigación de Secuestros y Extorsiones de la Dirincri, el móvil sería la venganza por una presunta negligencia médica en agravio de Victoria Aguirre Oviedo, madre de los autores del ataque. Su muerte se habría desencadenado por esta mala praxis.

Por esta razón, Percy Benites Aguirre, de 47 años, el mayor de los hermanos –de profesión dermatólogo y quien en algún momento trabajó en la citada clínica–, denunció a la Administradora Clínica Ricardo Palma S.A., el 16 de agosto de 2013, ante la Comisión de Protección al Consumidor del Indecopi.

Se supo que Aguirre Oviedo fue operada el 24 de agosto de 2011 por un tumor en la cabeza (se le practicó una craneotomía). Debido a un hematoma fue sometida a una segunda intervención, que la dejó en estado de coma.

La paciente permaneció en la clínica hasta el 12 de febrero de 2012, día en que fue retirada por voluntad de su familia. “Había un rencor por parte de los hijos tras la muerte de la madre. Actualmente había un proceso administrativo contra la clínica”, señaló la noche de ayer el general PNP Juan Carlos Sotil, jefe de la Dirincri.

En tanto, el coronel Luis Flores, jefe de Inteligencia de la Dirincri, informó que los hermanos registraban cuantiosas deudas en Infocorp. Claudia Benites debía S/640 mil y su hermano Lenin S/162 mil. Esto será parte de la investigación.

Perú21 acudió a la casa de los hermanos Benites Aguirre, ubicada en la urbanización Magisterial, en La Perla. Su padre, Alejandro Benites, se negó a hablar. Pero sus vecinos señalaron que se trata de personas tranquilas y educadas. “Pertenecen a una religión. Usaban pequeñas gorras blancas”, contó un vecino.

A dicha casa llegó personal de la Dircote. El general José Baella, jefe de esa dirección de la PNP, dijo que hallaron 21 cartuchos de ratablanca, que sería la pólvora que emplearon para este ataque.

FISCAL DE LA NACIÓN LLEGA Y DICE QUE ES UN “ATENTADO TERRORISTA"
Cerca de las 4:00 de la tarde, de manera sorpresiva e inusual, cuando aún se mantenía la emergencia, llegó a la clínica Ricardo Palma el flamante fiscal de la Nación, Pedro Chávarry. Y lo primero que hizo fue calificar el atentado como un acto terrorista.

“Mi presencia obedece a un llamado del fiscal de turno, el doctor Mario Barrón, quien me ha manifestado las consecuencias de este atentado terrorista, aparentemente”, manifestó.

Esto pese a que poco antes la Policía había informado que solo se trabajaba con base en hipótesis y que aún se debía esperar. Es más, la primera versión que manejaba la PNP era que se trataba de una presunta extorsión.

“Hemos venido a acompañar y darles la logística a los fiscales provinciales que están investigando. En este momento me voy a trasladar a la Dircote a indagar cómo está siendo investigado el tema”, refirió Chávarry.

Cabe precisar que el fiscal Mario Barrón –de la Segunda Fiscalía Provincial Penal de San Isidro– ya había dispuesto que la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) y la Dirección de Seguridad del Estado (Dirseg) se hicieran cargo del caso.

Por la noche, Chávarry se rectificó y dijo que fue una venganza. ‘‘Un hombre y una mujer habían sido responsables del atentado, los que están capturados y bajo fuertes medidas de seguridad”, señaló.

MOMENTOS DE PÁNICO
Este atentado movilizó a los bomberos, a la Policía y al propio personal de la clínica. Pero los primeros en ingresar al sótano 1 del estacionamiento fueron los agentes del serenazgo de San Isidro, los que pidieron ayuda para evacuar a Lenin Benites, quien tenía el cuerpo destrozado.

También llegó el personal de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX) que realizó un ‘barrido’ en todos los ambientes de la clínica para descartar la posible presencia de otro artefacto.

Mientras esto ocurría, doctores y personal de salud –con apoyo de los bomberos, Policía, ambulancias del Ministerio de Salud y del serenazgo– evacuaron a los pacientes. Además de los 35 heridos, la onda expansiva dejó lunas rotas, cañerías colapsadas y 5 vehículos afectados.

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