Para ella, en Perú, todo empezó con cenitas pequeñas que llevaba en un VW Escarabajo. Luego sería la dama y señora de los banquetes.
Para ella, en Perú, todo empezó con cenitas pequeñas que llevaba en un VW Escarabajo. Luego sería la dama y señora de los banquetes.

De generosidad inmensa, y humildad sincera, , la dama de la cocina peruana, la mujer que reconoció haber tocado el éxito luego de trabajar como una mula, ha partido, y nos queda su legado, sus palabras, sus enseñanzas.

En 2012, entrevistada por este diario, contó que de pequeña cocinaba en casa para ayudar a su madre, quien cocinaba muy bien, su primera maestra. Esa pequeña de entonces disfrutaba moviendo las ollas y picoteando con una cuchara de palo. Desde esos tiempos, no dejó la cuchara de palo. Era su manera de probar esa exquisita sazón heredada y embellecida.

Encontró en la mesa la urgencia de la belleza y la materializó. Era posiblemente su manera de rendir tributo a lo nuestro. Se desesperaba cuando no lograban una experiencia completa, que iba de la vista al paladar.

“En el corazón siempre he tenido una sola bandera, el Perú”, dijo emocionada en 2019, al recibir el Premio Summum. Fue esa noche que recordó sus días en San Francisco –hace 50 años– cuando preparó un ají de gallina y sus amigos gringos se sorprendieron al verlo “poco sexy”. Ella entendió que el camino estaba por allí, e hizo escuela del buen sabor y la elegancia.

Para ella, en Perú, todo empezó con cenitas pequeñas que llevaba en un VW Escarabajo. Luego sería la dama y señora de los banquetes. Luego haría historia.

SABÍA QUE

  • Marisa Guiulfo recibió el Reconocimiento a la Trayectoria en los Premios Summum 2019 como la mejor banquetera del Perú.
  • Cecilia Valenzuela, directora de Perú21, y de los premios Summum, le dedicó estas palabras: “Marisa es amor, es trabajo duro, es osadía, es un gusto refinado, dedicación a la gran cocina, pero sobre todo amor por el Perú”.

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Premios Summum 2019