Ya no es solo la oposición la que le pide a , el argentino nacionalizado brasileño Luis Favre, quien ha sido de tener un inusual poder e influencia en el Gobierno.

Una de esas voces es nada menos que la de la vicepresidenta Marisol Espinoza, quien dijo que se debe aclarar quién le paga a dicho asesor extranjero y consideró que sería muy grave si se comprueba que Favre, como se ha denunciado, tiene vínculos con empresas brasileñas.

"Ahora habría que pedir la investigación. Es un tema de transparencia, porque quien le paga, es a quien responde. Tiene que aclararse y estoy segura que el Gobierno precisará cuál es la función del señor Favre", declaró.

En el mismo sentido se pronunció el congresista de Gana Perú , quien no ocultó su preocupación por la denuncia de Tapia en el sentido de que el mismo Gobierno lo espió.

"Me parece que es una denuncia seria. El hecho que un asesor del primer ministro diga que es víctima de 'chuponeo' o seguimiento coloca un problema serio sobre la mesa, porque no es esa la labor de la Inteligencia y porque revela una forma de operar y manejarse que es absolutamente indebida e inaceptable", afirmó en el matutino Abre los ojos.

Sobre entre Favre y Tapia, opinó que el primero "revela que siente que tiene mucho peso, mucho poder y que puede intervenir en determinados asuntos rayando en la intervención de asuntos de carácter casi personal".

También manifestó que de Favre le preocupa saber sobre "su efectiva situación, para quién trabaja". "No sé de dónde sale su sueldo, lo conozco de hace tiempo en circunstancias ingratas", agregó.

Recordó que Favre llegó al Perú en 1980 representando a la Cuarta Internacional una organización de partidos comunistas para promover "la fractura" de la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI) entre Hugo Blanco, Horacio Zevallos y Alfonso Barrantes.