Todos los meses de octubre, en el llamado mes morado, se realizan una serie de actividades para conmemorar al . Esta, más que una tradición, es un solo sentir y una sola fe que moviliza a miles de fieles a nivel nacional e internacional.

A esta multitudinaria procesión acuden miles de feligreses de todas las razas y condiciones sociales que acompañan el recorrido del Cristo Morado, y unen sus voces en un solo canto para rendirle homenaje.

El fervor y la creencia de las personas, a pesar del tiempo, sigue intacto. Muchos creyentes acuden con la esperanza, no solo de ser participes de la fe, sino de vivir en carne propia la grandeza de la intervención divina.

Con lágrimas en los ojos, algunos descalzos o arrodillados acompañan el andar del Señor de los Milagros pronunciando alabanzas y oraciones en la espera de ese milagro que alivie su dolor.

Texto y fotografías de Anthony Niño de Guzmán

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